Últimos días para visitar en Espacio TEA Candelaria la exposición Pájaros, del artista sueco Per Lillieström

La muestra, en la que el creador residente en la Isla ofrece una metáfora de su itinerario vital, se puede visitar hasta este viernes de 9:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas

La exposición Pájaros del artista sueco Per Lillieström se despide esta semana de Espacio TEA Candelaria, un lugar desde el cual TEA Tenerife Espacio de las Artes -centro de arte contemporáneo del Cabildo- presenta y descubre diferentes proyectos expositivos y culturales. Esta muestra, en la que Lillieström ofrece una metáfora de su propio itinerario vital a través de uno de los temas más representativos en sus pinturas: el viaje de las aves migratorias, se puede visitar en este espacio hasta este viernes [día 3], de 9:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas.
Cabe destacar que con esta muestra, TEA puso en marcha la programación este espacio -ubicado en el Espacio de Arte Ayuntamiento Viejo de Candelaria- a través del que se desea descentralizar la cultura para que la actividad no sólo se desarrolle en el área metropolitana sino que pueda circular por toda la Isla. Esta actividad está enmarcada dentro de las líneas de actuación recogidas en la estrategia Tenerife 2030.

Residente en el Norte de Tenerife desde hace casi 60 años (fue el propio Óscar Domínguez quien le descubrió la Isla como destino en el París del 56), Per Lillieström ahonda en esta exposición en la figura del viajero y le permite al visitante conocer su trayectoria creativa. En sus pinturas, en las que siempre ha dejado constancia de su profunda preocupación por la naturaleza (y la destrucción de la misma), Lillieström insiste en volver una y otra vez sobre la imagen del Charrán Ártico o Sterna Paradisea, ave célebre por realizar la mayor migración estacional conocida del reino animal. Cada año el ansia viajera de este pájaro, le conduce de un extremo al otro del planeta persiguiendo, incansablemente, los aires cálidos del verano. El nombre "sterna" recuerda la palabra "stjärna" (estrella, en lengua sueca) quizás por las curiosas formas luminosas que adoptan estas aves durante su vuelo en las alturas evocando estrellas en el cielo.

Per Lillieström (Björnlunda, 1932), hijo de un destacado científico y de una escultora y diseñadora de muebles, llegó a la Isla en diciembre de 1956. Seis años antes, en 1950 comenzaría sus estudios de arte en la Konstfackskolan, en Estocolmo, y su siguiente etapa fue París, ciudad a la llegó en 1953. Allí se formó en la Academia Julián y la Academia del cubista André Lhôte, lugares en los que aprendió, entre otras muchas técnicas, la realización de grabados. Fue precisamente en la capital francesa donde Lillieström conoció a Óscar Domínguez.

Ese encuentro tuvo lugar en una cafetería, donde un grupo de artistas huía del frío y se protegía de éste junto a una estufa. En aquella conversación Óscar Domínguez le contaría a Lillieström que su mejor amigo -refiriéndose a Eduardo Westerdahl, que era también de origen sueco- vivía en la Isla y que si alguna vez quería viajar a Tenerife, preguntara por él. Atraído por la imagen de esa hermosa y paradisíaca isla natal de Domínguez, que se hallaba al margen de los inviernos europeos y de los acontecimientos de la gran urbe, el 23 de diciembre del 56, Lillieström partiría de Cádiz con destino a Tenerife.

Desde que llegara a Isla hasta la actualidad, reside en el Norte (primero en Puerto de la Cruz y más tarde en Los Realejos, lugar en el que continúa teniendo su taller y residencia). Fue en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias, de Puerto de la Cruz, donde Per Lillieström, que piensa que la pintura puede ser un vehículo eficaz de denuncia y protesta al igual que la literatura, mostraría su primera exposición individual en las Islas, el año 1958, repitiendo dicha experiencia en los años 1959, 1961 y 1969. Desde entonces su vida y su arte han estado íntimamente vinculados a Tenerife.

Sin embargo, su relación con el mundo del arte de las Islas fue limitada aunque coincidió generacionalmente con el grupo Nuestro Arte en Tenerife e incluso participó en algunas actividades colectivas. Su relación fue básicamente con su primer amigo, Eduardo Westerdahl, y su entorno, Maud, Manolo Millares, Martín Chirino, José Luis Fajardo y Cesar Manrique. A finales de los años sesenta Lillieström dio a conocer una serie de obras, de tipo abstracto, trabajadas como un collage con incorporación de elementos como plumas y resto de aves, a las que puso el título de Polucionismo.
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