TEA Tenerife Espacio de las Artes presenta Tensar la carne, exposición que reflexiona sobre la idea de la norma

La muestra, que se inaugura mañana, está comisariada por Raquel Ibáñez y Semíramis González y exhibe obra de Paula Calavera, Dortiz, Uve Navarro y Antonio Torres

TEA Tenerife Espacio de las Artes, centro de arte contemporáneo del Cabildo, presentó hoy [miércoles 19] Tensar la carne, la tercera y última exposición de la octava temporada de Área 60, un programa que tiene entre sus objetivos prioritarios el apoyo a jóvenes artistas y comisarios para dar visibilidad a sus propuestas y propiciar su inserción en el ámbito profesional. En esta ocasión, la muestra está comisariada por Raquel G. Ibáñez (Madrid, 1989) y Semíramis González (Gijón, 1988) y en ella se exhiben creaciones de Paula Calavera, Dortiz, Uve Navarro y Antonio Torres. Se trata de la trigésimo octava muestra que se realiza en Área 60, un proyecto que se enmarca dentro de la estrategia Tenerife 2030 del Cabildo, que apuesta por la creatividad como motor del trabajo.

Los trabajos que se presentan en Área 60 van desde la fotografía a la instalación pasando por la pintura y la performance. El nexo de unión entre todos estos trabajos es la investigación en torno al concepto de normatividad como punto de partida para abordar distintas problemáticas que se desprenden del mismo. El conservador jefe de TEA, Isidro Hernández; las comisarias de Área 60, Raquel G. Ibáñez y Semíramis González; y los cuatro artistas dieron a conocer los detalles de la exposición, que se inaugura mañana [jueves 20] a las 20:00 horas y que se podrá visitar de manera gratuita hasta el 6 de enero de 2019 de martes a domingo de 10:00 a 20:00 horas.

Isidro Hernández indicó que esta muestra es fruto de una residencia de comisariado que se llevó a cabo en julio en Tenerife y recordó que esta octava temporada de Área 60 se ha compuesto de tres muestras: La primera, Contra la piel, estuvo a cargo de Semíramis González; la segunda, comisariada por Raquel G. Ibáñez, y esta tercera que se presenta ahora. Las dos comisarias fueron seleccionadas a través de una convocatoria pública, dirigida a jóvenes comisarios menores de 40 años residentes en España.

Por su parte, las comisarias explicaron que esta “exposición se plantea como un espacio de diálogo e interrogación. De alguna manera, al intentar pensar y repensar la idea de la norma y la normatividad y su relación con nuestros cuerpos como agentes políticos, es inevitable partir, del cuestionamiento de los discursos hegemónicos y, por lo tanto, evitar generar las mismas lógicas unidireccionales del objeto cuestionado”. “Por ello, creemos que es importante entender los distintos proyectos de la exposición como investigaciones que se aproximan a diferentes modos de análisis y resistencia política ante la disciplina y la regularización de los individuos y las masas”, agregaron.

Además durante su intervención, Raquel G. Ibáñez y Semíramis González incidieron en que Tensar la carne comenzó a gestarse en una residencia de investigación curatorial en la que, de la mano de Pura Márquez, pudieron conocer a distintos artistas, colectivos y agentes culturales canarios. Además de las investigaciones y obras colocadas sobre pared, la propuesta cuenta con un dispositivo relacional donde el espectador puede generar su propio collage, además de salir fuera del ya que cuenta con una performance que tendrá lugar el 6 de octubre y se articulará como una caminata colectiva por la playa.

En esta muestra, en la que artistas y comisarias parten del planteamiento de cómo la noción de norma históricamente se ha configurado como un modelo a seguir que, a través de la disciplina entre los individuos y la regularización de las masas, comprende los cuerpos y su performatividad desde las lógicas de la eficiencia y la productividad. En este sentido, las comisarias sostienen que la norma entonces se reviste bajo la apariencia de verdad absoluta, operando y cristalizando en nuestra sociedad con naturalidad.

Ante esta reflexión y mediante la creación artística, con este nuevo proyecto expositivo se intenta generar un espacio de cuestionamiento e interrogantes. Tensar la carne aborda las problemáticas que atañen al arte contemporáneo y las posibilidades de subvertir el canon establecido por la Historia del Arte Occidental que opera más allá de los museos.

La artista Paula Calavera, desde su práctica pictórica, utiliza la propia naturaleza de la pintura academicista para abordar la representación del cuerpo masculino desnudo, en una respuesta a la imagen clásica de las mujeres como musas despojadas de ropa que llenan los museos. Por su parte, el artista Dortiz trabaja desde el collage, elaborando, a través de la fragmentación y reensamblaje, un imaginario de cuerpos no normativos e invitando a través de su dispositivo relacional a que todos y todas las asistentes a la exposición puedan apropiarse del proyecto y crear su propios collages.

Uve Navarro y Antonio Torres parten del cuerpo, de la carne, para desarrollar sus respectivos proyectos de investigación. Los cuerpos que captura Navarro se muestran constreñidos, marcados a través de unas prendas despojadas de todo erotismo y que miran hacia el frente, creando una atmósfera extraña y asfixiante donde revisitar nuestra relación con las violencias invisibles ejercidas a diario sobre nuestros cuerpos. Antonio Torres, a su vez, expande su investigación en torno a la gordura como posición política en contra de la norma desde un choque entre su vivencia en primera persona, la performance y la investigación académica.

Señoritos es la serie que presenta Paula Calavera. En ella pretende reunir 29 amores, 29 relaciones sexo-afectivas, 29 amantes. Ya en 2016 realizó una muestra individual bajo el título de Señoritas, como un guiño a la obra Las señoritas d’Avignon, de Picasso, donde presentó sujetos femeninos no cosificados. Ahora presenta en TEA las diez piezas iniciales de esta serie 29 primaveras, que contará, a lo largo de 2019, con 23 sujetos más. Para ello, ha seleccionado 29 amantes de su vida y ha usado la expresión primavera como medida de tiempo para aportar romanticismo y además, mantenerlos en el anonimato empleando nombres de plantas aromáticas. Apelando a la feminidad y a su olfactofilia, los personajes se trabajan desde apuntes del natural y la memoria. En sus obras revisa los arquetipos masculinos.

La propuesta presentada en sala Dortiz es Modelo sobre papel. Se trata de un dispositivo relacional disponible para todo el público visitante que ofrece la oportunidad de contemplar, manipular y reinterpretar las imágenes de uno de los medios más directos para presentar y definir los cánones de belleza en nuestra actualidad: la revista. Se invita así al espectador ser partícipe y dejar constancia de su propia subjetividad a la hora de deconstruir o reconstruir estos cánones que nos son cedidos de manera visual formando parte de un mural proliferante que se irá formando del propio feedback que reciba el dispositivo.

Sutiles violencias, de Uve Navarro, ahonda en lo que no se ve no está, en las violencias sutiles, esas que no se aprecian a simple vista, que no despiertan la necesidad de protegerse y que por eso van filtrándose poco a poco en la cotidianidad colectiva y privada. La finalidad de estas microviolencias es mantener el dominio, el control, dentro de esa zona de lo apenas perceptible, y por tanto difícilmente detectable. Su contenido casi siempre viene de pautas o roles previamente establecidos y extendidos en el tiempo, de manera que forman parte de lo socialmente aceptado o al menos de lo no denostado. Surten efecto porque adoctrinan, amaestran. Las microviolencias nos modelan y reconstruyen más de lo que somos capaces de ver, convirtiéndonos en sujetos impostados.

En los trabajos de Uve Navarro, la ropa interior pierde aquí su función prototípica de higiene y abrigo. Les queda grande, pequeña, las constriñe, o ni las tapa. A veces las ata. Queda esta vez muy lejos de cumplir como modelo de sensualidad. Su objetivo es violentar, constreñir, amarrar, extrañar, alienar. Pero sutilmente, sin levantar pasiones; la impasibilidad es, en ocasiones,  un tipo de sumisión. Si hay algo peor que someter y que el otro se sienta sometido, es que este se piense libre.

Antonio Torres presenta Gorda, una charla performativa a modo de caminata por la playa de Las Teresitas, prevista para el 6 de octubre. El contenido de este proyecto se desarrolló durante el año de estudios del máster Arte y Políticas en Goldsmiths. Este proyecto surge a través del interés de desarrollar una investigación sobre el cuerpo gordo como un reto a la normatividad. Parte de su investigación se basa en la pregunta de por qué hay ciertos cuerpos que son penalizados, concretamente las anatomías gordas. Hay dos vertientes fundamentales para poder entender el desprecio sobre las personas que habitan dichos cuerpos en las sociedades occidentales, la moralidad y la sexualidad. Por un lado, dentro de la moralidad, hay un cambio de discurso a la hora de disciplinar a los cuerpos gordos, se pasa de una narrativa religiosa a una científica. Y por el otro, la mirada de deseo sobre estas anatomías sufre variaciones durante la historia de occidente, pasando de ser cuerpos relacionados con la fertilidad. En la sala expositiva se muestra una cita de Meneley que forma parte de la investigación académica que ha llevado a cabo Torres durante su estancia en Goldsmiths.

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