Los planes frente al Brexit y otros chistes

Por Míchel Jorge Millares //

John y Mary venían todos los inviernos de Gran Bretaña a pasar su invierno en Canarias, en apartamentos o segundas residencias… Raro es el británico jubilado que viene a Canarias, desde septiembre hasta marzo, que se hospede en hoteles, aunque haberlos haylos. En realidad, se han convertido en medio vecinos de toda la vida, los emigrantes climáticos de larga estancia que prefieren el sol y la luminosidad de las Islas Canarias, ese territorio ligado al imperio británico, al turismo de ‘invalids’ que surgió en el último tercio del siglo XIX, y que durante generaciones se ha consolidado como uno de sus principales destinos. Más que nada para evitar el clima húmedo, el ‘smog’ (humo y niebla: ‘smoke’ y ‘fog’, palabra surgida en la revolución industrial que refleja el ambiente nocivo que provocó).

Pues John y Mary se han tenido que ir precipitadamente, antes de lo previsto, porque hay una nueva situación para el turismo británico de larga estancia en Canarias en invierno. Resulta que tras el Brexit sólo pueden estar en territorio europeo 90 días, en estas fechas el goteo ha sido incesante de retorno de los últimos clientes estacionales británicos porque esta semana se hubiesen convertido en ilegales, coincidiendo con los plazos de implantación del Brexit.

Pero resulta que no sucede igual en toda Europa, ya que Chipre tiene un convenio diferente y allí, a partir de los 90 días, pueden tramitar un visado de residencia temporal sin derecho a trabajar (como condición requerida) que es perfecto para los jubilados británicos y que, seguramente, el próximo año en vez de venir a Canarias a pasar 5 meses en invierno se irán a Chipre que les facilita el papeleo… y no les limita la estancia. Chipre no es región ultraperiférica -como lo es Canarias- ni país o territorio de ultramar, ni figura entre los territorios especiales, aunque el caso del norte de la isla tiene la singularidad de que todo el mundo reconoce a la isla como una república, salvo Turquía, que controla el tercio norte del territorio insular.

Canarias, como región ultraperiférica, debería tener este status igual que Chipre para ciudadanos británicos. Al menos, facilitar visados de seis meses para cubrir las largas estancias de jubilados británicos en invierno (segundas residencias y apartamentos  que tiran del consumo…).

Pues esto que parece tan lógico y que ya ha implantado la república chipriota no se da en Canarias por el momento. Y la pregunta (también lógica) es ¿Dónde están los estudios y estrategias de Canarias y España ante el Brexit? ¿Con el dinero gastado en esos trabajos a ningún experto se le ocurrió pensar en este perfil de clientes? Pues debe ser que o nos han engañado o estamos ante una gran chapuza que no ha visto el problema y las soluciones. Porque no se trata de personas que vengan a “quitarnos los puestos de trabajo”, sino de jubilados que daban más rentas al destino y consumo: atención socio sanitaria, taxistas, restaurantes, hasta el cuidado de las mascotas… Todo un trasvase de rentas que se va para Chipre, a pesar de que John y Mary ya eran de la familia, conocimos sus nietos y ellos los nuestros, nos comunicábamos con ellos todo el año y su retorno era un reencuentro feliz. Pero el Brexit les ha cambiado la vida y su preferencia por Canarias. El Brexit y también la inoperancia de los responsables del turismo en Canarias y España.

Espero que rectifiquen. Estamos a tiempo de que Chipre y cualquier otro destino no nos deje sin John y Mary…

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