Gran Canaria y Altamira se dan la mano en una exposición histórica en la Cueva Pintada

• “El largo viaje… De Altamira a la Cueva Pintada’ resalta los aspectos comunes de dos culturas cavernícolas separadas por 33.000 años

• Es un apasionante viaje al pasado a través de 84 piezas de Santillana del Mar expuestas en Gran Canaria a la vez que 62 hallazgos prehispánicos serán mostrados en el Museo Nacional de Altamira

• Ambas sociedades coincidían en el pigmento rojo, pero en Altamira lo combinaban con el negro y en Gran Canaria con el blanco

• Objetos de caninos atrofiados de ciervo, toda una joya en la época, así como dientes de bisonte, zorro o caballo, machacadoras y colorantes de Altamira podrán ser admirados en Gáldar

Las Palmas de Gran Canaria, 12 de julio de 2016.- Dos mundos separados por más de 33.000 años y unidos por la necesidad de las sociedades rupestres de expresar sus pensamientos se dan la mano desde hoy con la inauguración de la exposición ‘El largo viaje… De Altamira a la Cueva Pintada’, que marca un esperado hito que implica el encuentro de dos sociedades únicas a través de una muestra simultánea que traslada por primera vez el Paleolítico a Canarias y la cultura aborigen a la Península.

El ‘hermanamiento’ de Cueva Pintada y el yacimiento de Altamira, explicó el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, en la inauguración, cristaliza así con sendas exposiciones simultáneas, la primera de ellas en el Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada del Cabildo de Gran Canaria en Gáldar, donde expone hasta el 16 de octubre un total de 84 piezas trasladadas con sumo cuidado desde Santillana del Mar, en Cantabria.

Además, desde Gran Canaria han viajado a Cantabria 62 elementos prehispánicos que serán expuestos en el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira desde el viernes 15 de julio hasta el 16 de octubre.

Se trata de un acontecimiento que no se quisieron perder el subdirector general de Museos Estatales del Ministerio de Cultura, Miguel González, la directora general canaria de Cultura, Aurora Moreno, además del consejero de Cultura del Cabildo, Carlos Ruiz, el alcalde de Gáldar, Teodoro Sosa, y las directoras de la Cueva de Altamira y Cueva Pintada, Pilar Fatás y Carmen Rodríguez.

Adornos con dientes de bisonte y puntas de sílex

La espectacular colección de 84 piezas de Altamira, que se puede admirar de forma gratuita, incluye una representación de la industria lítica, es decir, de herramientas elaboradas a partir de minerales, entre las que destacan las puntas y los buriles, ambos de sílex, además de agujas, el gran invento que ha llegado hasta la actualidad, además arpones, punzones de hueso y elementos de adorno, como colgantes realizados con caninos atrofiados de ciervo, unos dientes que no llegaban a salir y que eran extraídos por los cazadores para realizar colgantes con estas pequeñas perlas que eran todo un signo de distinción en aquella sociedad.

Además, la Cueva Pintada expone los colorantes recuperados en Altamira, elaborados con óxido de hiero, margas (un tipo de roca sedimentaria) o carbones. Junto a ellos se podrán ver los machacadores y plaquetas en los que se trituraba el colorante. Entre los elementos vinculados a la expresión de lo trascendente destaca un aerógrafo realizado en hueso con decoración de líneas incisas, un instrumento que se utilizaba para aplicar el color.

Pero la exposición va mucho más allá de un muestrario de elementos que ya de por sí reúnen un valor extraordinario para proponer una mirada inédita a ambos yacimientos. Su filosofía parte de la base de que en ambas culturas se trataba de los mismos seres humanos modernos (Homo sapiens) dotados de una misma capacidad simbólica, de un lenguaje abstracto y preocupados por un mismo anhelo: construir una sociedad para sobrevivir y conjurar la muerte.

La exposición afronta con éxito el reto de plasmar los nexos entre Altamira y Cueva Pintada sin obviar sus evidentes diferencias. La cueva de Altamira fue refugio de grupos de cazadores y recolectores. Durante ese tiempo, sus habitantes plasmaron en el interior de la caverna su forma de entender el mundo mediante imágenes que se conservan hoy como la expresión más espectacular del primer arte de la Humanidad.

Por su parte, la Cueva Pintada se erige como un ejemplo excepcional de esas cavidades, naturales o artificiales, que las sociedades agropastoriles de la Gran Canaria prehispánica convirtieron en espacios para acoger la vida y la muerte. Estos ámbitos subterráneos sirvieron, además, como soporte sobre el que plasmar su universo simbólico.

Una exposición en cuatro bloques

Partiendo de estas dos realidades, la exposición se estructura en cuatro grandes bloques temáticos. El título del primero de estos apartados, ‘Dos países alejados en el tiempo y el espacio habitados por una misma Humanidad’, resume el planteamiento de esta colaboración entre Cueva Pintada y Altamira.

El segundo apartado, ‘Dos formas de estar en el mundo y de vivir en sociedad’, se centra en las particularidades de ambos asentamientos trogloditas. La cueva de Altamira fue frecuentada por grupos de cazadores y recolectores a lo largo del paleolítico superior hasta que quedó sellada por un derrumbe hace 13.000 años.

Mientras, el poblado de Agáldar se configuró entre los siglos VII y XV a partir de caseríos entre los que destaca el asentamiento de Cueva Pintada. Sus pobladores, cuyos ancestros llegaron desde África hace 3.000 años, eran agricultores y ganaderos que construyeron poblados distribuidos por la geografía insular.

El tercero de los bloques, ‘Dos formas de habitar en las entrañas de la Tierra’, se centra en la tesis de que las antiguas sociedades cavernícolas compartían el deseo y la necesidad de aproximarse, desde el pensamiento y las prácticas simbólicas, a lo subterráneo. Este empeño se traducía en imágenes pintadas o grabadas que reflejaban su cosmovisión y su concepción del espacio.

Por último, bajo el epígrafe ‘Dos formas de dar sentido al mundo e intervenir en él’, se analiza el contraste de las técnicas pictóricas de ambos espacios, incidiendo en el empleo del color negro en Altamira frente al blanco de Cueva Pintada. No obstante, en ambas cavidades existe una coincidencia: el uso del pigmento rojo, extraído en los dos casos de arcillas ricas en óxido de hierro.

Gran Canaria en Altamira

Las 62 piezas que el público podrá contemplar en Altamira desde el viernes proceden en su mayor parte de los hallazgos de las diecisiete campañas arqueológicas completadas en el yacimiento de Cueva Pintada desde el año 1987, aunque también se han incorporado varios bienes procedentes de otros yacimientos de Gran Canaria pertenecientes a la colección de Santiago Rodríguez y Áurea Aguiar, donada al Cabildo de Gran Canaria.

Así, destacan diversos objetos cerámicos como -recipientes, pintaderas e idolillos-, industrias líticas -grandes picos y raspadores para excavar las cuevas, lascas de obsidiana o morteros-, así como un lote de burgados decorados, punzones, espátulas óseas y restos de fauna que dan idea de una alimentación basada en el marisqueo, la pesca o el ganado caprino.

‘El largo viaje… De Altamira a la Cueva Pintada’ comenzó así su andadura hoy como eje central del amplio programa impulsado por el Cabildo de Gran Canaria con motivo del X Aniversario del Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada, que abrió sus puertas el 26 de julio de 2006.

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