La Casa de Colón. 70 años de parque temático

Por Míchel Jorge Millares //

Unos comentan que fue cuando se habló de celebrar el 400 aniversario del paso de Colón por la isla para descubrir la nueva ruta. En otros textos he leído que fue durante los preparativos de los actos del 400 aniversario de la anexión de Gran Canaria a la corona de Castilla. Lo cierto es que en ambas ocasiones, mi tatarabuelo Agustín Millares Torres, pondría de manifiesto su desbordante imaginación ante los asistentes, hasta que alguien le preguntó sobre el coste de semejantes ideas. A lo que mi pariente respondió: “Si empiezan a hablar de tonterías me marcho”. Y así hizo. De aquellos esfuerzos surgió la escultura que hoy permanece en la Alameda de Colón, del genovés Paolo Triscornia di Ferdinando, inaugurada el 13 de septiembre de 1892.

Pero, la idea de mostrar la historia  de Colón a los visitantes (entonces, a finales del s. XIX, ‘invalids‘ británicos, víctimas de la polución industrial y el clima insalubre), con poder adquisitivo y tiempo para curiosidades, caló. Y no se extinguió. En 1951, como celebración central del 18 de Julio (conmemoración del golpe  de estado franquista), fue inaugurada una parte de la Casa de Colón, el espacio temático que realizaron varias personas desde diferentes posiciones para, juntos, crear un discurso para el turismo. Y así surge uno de los museos colombinos más conocidos del mundo. Hoy día es la pregunta principal del visitante en las oficinas de información turística. Antes lo fue el Pueblo Canario.

El barrio fundacional fue protegido. Reinterpretado. Con la Casa de Colón como centro de atracción del ‘chone’, donde veía que Colón habitó una casa palaciega con pasadizos, loros amazónicos, mazmorras y ninguna reliquia del Capitán de la Mar Océana, salvo la oración grabada en mármol en la fachada de la iglesia de San Antonio Abad.

La influencia de Néstor Martín-Fernández de la Torre estaba presente. El éxito del Pueblo Canario tuvo desde el principio un apoyo social amplio y contó con el aval del poder político insular, en la figura del presidente del Cabildo, Matías Vega Guerra, que recurre a Néstor Álamo, para dirigir la Casa de  Colón. Un proyecto en el que interviene el catedrático Antonio Rumeu de Armas. Además del carácter museístico y multidisciplinar, la Casa tendrá un papel americanista y precursor de la demandada universitaria a través de la Universidad Internacional Pérez Galdós.

El proyecto arquitectónico fue encargado  por Vega Guerra al prestigioso Secundino Zuazo Ugalde, quien contó con los asesoramientos de Antonio RumeuNéstor Álamo y el artista Santiago Santana.

lo que surgió fue un escenario que viene a ocupar la falta de un equipamiento cultural para el patrimonio público (Archivo Histórico, exposiciones, bibliotecas…), y a la vez centro turístico.

Néstor Álamo no sólo aporta su afinidad con el creador del tipismo canario, sino que se convierte en el impulsor de un folclore que va más allá de los coros y danzas, compone y cuida la interpretación. Ejecuta la visión nestoriana de la romería en Teror y deja brillantes obras como su libro sobre la poesía de La Perejila (cuyas cuartillas le entregó mi abuela, Dolores Sall Bravo de Laguna, pero esa es otra historia). Álamo, además, colaboró con las guías turísticas de Afrodisio Aguado, una editorial que emulaba las célebres y pioneras ‘Brown‘ y ‘Baedecker‘, en las que deja su reseña sobre la Casa de Colón (esta es de 1966): “-Palacio de los primeros gobernadores de la isla- recientemente restaurada, ha formado el Cabildo un Museo en el que los fondos de pintura local -entre los que destacan unos trípticos flamencos del siglo XVI- alternan con cuadros depositados por el Museo del Prado. Carracci, Felcone, Veronés, Menéndez, Morales, Esquivel, Guido Reni, Tristán y Madrazo, entre otros, están representados en sus estancias, muy bien ambientadas con antigüedades y muebles canarios, entre los que destaca una bella colección de sillas populares, muchas de ellas de inspiración inglesa. Los dos patios del Museo, la cripta y el Archivo Histórico Provincial, merecen también una merecida visita. Posee la Casa de Colón una magnífica biblioteca, formada en gran parte por la que fue propiedad del ilustre historiador, don Antonio Ballesteros Beretta”. Y así lo cree la mayoría de la población. Pocos imaginan cómo sería la ‘casa’ de los gobernadores que vio Colón, 9 años después de la conquista ‘oficial’ de la isla. Y de ahí, surge parte de la genialidad de la construción que anexiona varias viviendas colindantes, de los siglos XVIII, XIX y XX, para crear un único edificio que altera plantas, fachadas, pretiles, ventanas… surge una nueva manzana en el casco histórico de Vegueta, justo detrás de la catedral y la plaza Plaza Mayor que serviría de modelo para las ciudades levantadas por los conquistadores que siguieron los pasos de Colón.

Y hoy, esta Casa, cumple 70 años.

PD. También Santiago Santana participó con sus ilustraciones en numerosas publicaciones turísticas.

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