La artista Silvana Solivella expone Nusquam en el Centro de Arte La Regenta

Incluye su obra reciente con múltiples soportes y técnicas, desde el 2 de octubre al 7 de noviembre.

El ingrediente salino marca una inflexión en su producción actual por su valor simbólico y plasticidad

El Centro de Arte La Regenta acoge, entre el 2 de octubre y el 7 de noviembre, la primera exposición individual en Canarias de la artista Silvana Solivella, Nusquam. De origen español y afincada en Suiza, su trabajo explora la riqueza intrínseca de su doble pertenencia cultural en sus estudios de Alicante y Lausana, lugares de investigación y encuentro. Su trabajo se articula en torno al origen, el tiempo y la identidad, nociones universales que atraviesan toda su obra.

NUSQUAM, incluye sus obras más recientes, con múltiples soportes y técnicas: instalación, escultura, vídeo, dibujo y pintura. La evocación de la naturaleza es un elemento fundamental, tanto en sus composiciones pictóricas como en los ensamblajes que produce a partir de la petrificación de cristales de sal. A lo largo del recorrido la artista nos invita a reflexionar sobre los orígenes, la memoria y la identidad, y su incidencia en un entorno transmutado, un no lugar, NUSQUAM. “Uno de los aspectos esenciales de mi obra reciente es la elaboración en torno a los materiales y la posibilidad de transmutación de los mismos. Mis objetivos y búsquedas conceptuales se adentran en el tema de las raíces y la transmisión de éstas a un entorno transmutado, tal vez irrecuperable”, comenta.

El ingrediente salino marca un punto fundamental de inflexión en su producción actual, al mismo nivel que otros componentes de su obra: “me interesa tanto por su valor simbólico como por su plasticidad. En este sentido la petrificación salina es clave pues captura precisamente esta materialidad del tiempo, comprimido en el proceso de cristalización”.

Las piedras de sal, injertadas en burbujas de cristal soplado y las estructuras construidas con tutores de rosales salinizados, evocan un jardín marino de rasgos gráficos recurrentes. En él germinan plantas acuáticas que se expanden; malezas, algas o corales en ramificaciones que se engarzan con corchos circulares, marañas de redes o enredaderas.

En esta muestra presenta también SAL, un libro de artista, que se alimenta tanto del presente y de la memoria como del tempo del mar y la larga espera de la salificación. La costra de sal viva que lo recubre da cuenta de esas dos cronologías, tan dispares, y embalsama, en su brillo níveo e imperturbable, la fugacidad de la experiencia. En las páginas selladas del libro están sus propias imágenes y una serie de textos inéditos de la poeta canaria Verónica García.

Sobre SAL, Soliviella explica que, “estamos ante un libro que ya no puede leerse, que ya ha sido sellado por el mar y cuyos contenidos sólo pueden ser adivinados, intuidos, como un oráculo. Lo mismo ocurre con la costa levantina de mi infancia, en cuyas aguas se ha forjado este libro, transmutada por la especulación inmobiliaria, de la que solo quedan hoy las imágenes selladas de la dicha”.

SAL, el libro, presencia que trasciende su propio contenido, se presenta al público dentro de una vitrina. Distancia que responde no solo a su propia preservación a largo plazo, sino también, a su inevitable soledad en cuanto objeto que se alimenta más del olvido y de la nada que del recuerdo. “Nada hay más perdurable que el olvido, y este libro es, en cierto modo, su forma y su metáfora”.

Silvana Solivella (Ginebra, Suiza, 1964)

De origen español y afincada en Suiza desde los años noventa, Silvana Solivella es licenciada en Bellas Artes por la Facultad de San Carlos de la Universidad Politécnica de Valencia. Su trabajo se articula en torno al origen, el tiempo y la identidad, nociones universales que atraviesan toda su obra. Lejos de cualquier demarcación, la artista explora distintos campos, que van desde la poesía hasta la antropología, pasando por la historia del arte y su propia historia personal, con la finalidad inequívoca de evitar cualquier atavismo que pudiera entorpecer su práctica y su búsqueda.

A lo largo de su carrera artística, su compromiso con las relaciones humanas es evidente; sus éxitos profesionales van a la par de sus encuentros personales. En este sentido, el proyecto de mecenazgo cultural que emprende con la manufactura relojera Vacheron Constantin Le Temps miroitant, El tiempo iridiscente, los proyectos de carte blanche que desarrolla con el estudio Interior Design Philosophy (IDP) de Jorge Cañete y sus colaboraciones con Atelier Abanico son algunas de las fructíferas relaciones que han favorecido la materialización de proyectos a los que se siente profundamente ligada.

Solivella ha presentado su trabajo en numerosos museos, galerías y fundaciones de arte. Entre sus exposiciones individuales destacamos Lisboa crepuscular, en Espace Culturel Assens (2005, Assens, Suiza); Le temps miroitant, en Manufactura de Vacheron Constantin (2007, Ginebra, Suiza); El ala de la sombra, en Château d’Hauteville, comisariada por J. Cañete Saint-Légier (2012, Suiza); Apariciones,en Fundación José Saramago, Casa dos Bicos (2014, Lisboa, Portugal); Courants d’eau, courants d’air, en Espace Culturel Assens (2015, Assens, Suiza); El Gabinete del silencio, en ChArt-reuse, La Cartuja de la Lance (2016, Concise, Suiza); De la sal a la mar, en Museo de Arte de Pully (2017, Vaud, Suiza) y Flots, en Galeríe Cdac (2019, Lausanne, Suiza).

Actualmente presenta el proyecto expositivo Myosotis, comisariado por la curadora uruguaya Patricia Bentancur, en la Galería Katapult de Basel en Suiza, cuyo objetivo fundamental es la promoción y difusión del arte contemporáneo latinoamericano en Suiza a través de un programa expositivo e intercambios entre creadores de ambas culturas. También participa en los diálogos entre Daniel Orson Ybarra-Silvana Solivella y la curadora Patricia Bentancur recogidos en el libro Allegra publicado por Pre-textos y que construye a partir de revisar la experiencia de la Fundación Abanico y develar parte de los procesos creativos de los artistas.

A lo largo de su trayectoria ha recibido premios y becas como reconocimiento a su trabajo: Beca de la Fundación de Arte IrèneReymond (1994, Suiza), Primer Premio de la Fundación de grabado Marc Jurt (2001, Suiza), Primer Premio en el certamen de Artes plásticas de Divonne-les Bains (2001, Francia), Beca de pintura de la Fundación de Arte Alice Bailly (2004, Suiza), Mecenazgo cultural de Vacheron Constantin (branch of Richemont Int.SA) (2007), Finalista ddel Premio de Pintura FEMS (2015 y 2020, Lausanne, Suiza).

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