La artista granadina Amalia Fernández realizará en TEA Tenerife Espacio de las Artes una exposición coreografiada

Esta actividad, que lleva por título 'Expografía' y que se realiza en colaboración con Anto Rodríguez, comienza el martes [día 8] y se prolonga hasta el 18 de mayo

La artista Amalia Fernández (Granada, 1970) realizará en TEA Tenerife Espacio de las Artes, con la colaboración de Anto Rodríguez, una exposición coreografiada que lleva por título Expografía. Esta actividad, un proyecto en residencia coproducido por LEAL.LAV, Teatros del Canal (Madrid) y TEA, se llevará a cabo en este centro de arte contemporáneo del Cabildo desde el próximo martes [día 8] hasta el 18 de mayo. Expografía es una experimentación sobre lo que ocurre cuando las artes escénicas, activadas por seres humanos, salen de los contextos teatrales a los contextos expositivos museísticos.

Este proyecto que ahora llega a TEA se incubó a partir de la participación de Amalia Fernández como performer durante un mes en la obra acogida por el CA2M (Madrid) Una exposición coreografiada, comisariada por Mathieu Copeland, y coreografiada por nueve artistas vinculados a las artes escénicas. La propia artista explica que este "proceso de investigación pretende abrir varias líneas de experimentación y reflexión paralelas y divergentes, en torno a cuestiones como el formato espacial y temporal, el concepto de coreografía y dramaturgia aplicado al contexto museo, los códigos del publico, la posición del performer en situación de objeto, y toda la complejidad técnica y emocional relacionada con esa presión temporal y esa disfunción en su relación con el espectador, o la ausencia del mismo".

Expografía -añade Amalia Fernández- pretende sobre todo proponer un dispositivo nuevo en el que el artista y el público sean convocados a atravesar juntos, de forma radical y comprometida, este acontecimiento híbrido, mas allá de las convenciones que impone cada formato. ¿Cómo afecta a la obra viva la temporalidad del museo? ¿Hasta qué punto se convierte en una mezcla de coreografía y reality show? ¿Cómo afecta al performer ese marco diseñado para objetos inanimados? o ¿Cómo se comporta el público cuando se da ese choque de formatos? son algunas de las preguntas que se plantean con este trabajo

No obstante, la artista explica que Expografía "no es un espectáculo, porque no hay separación entre personas que actúan y personas que miran. Es una situación horizontal donde cada cual activa el dispositivo a su manera, y cada persona puede observar al resto". De hecho, la experiencia Expografía va de es. Es una reflexión a cerca de lo visto o el objeto de la mirada, el que ve o el agente que observa al objeto, y la visión o el hecho que vincula a los dos elementos anteriores. También va de poner a los participantes en una situación temporal anormalmente dilatada: ocho horas de presencia y compromiso.

Este punto es importante, no solo por lo que exige a priori del participante (exige entre otras cosas vencer una barrera psicológica fuerte, y va contra la corriente de lo inmediato, lo rápido, lo desechable o lo sustituible) sino también porque se necesita de todo ese tiempo para alterar positivamente la percepción de los acontecimientos y las relaciones entre las personas implicadas. La idea es que la participación en esta experiencia transforme al participante en su contacto con el entorno y en su relación con los demás. Es un experimento estético, artístico, psicológico y sociológico.

Amalia Fernández. Vive y trabaja en Madrid desde hace 28 años. Con formación clásica (ballet), su trayectoria profesional ha ido de la interpretación (como miembro de la Cia. El Bailadero-Mónica Valenciano, durante diez años) a la creación independiente a partir del 2005. En esta fase, ha creado piezas en solitario (Matrioshka, Kratimosha, En construcción 1 y 2, El resistente y delicado hilo musical…) y en colaboración con otros artistas (Shichimi togarashi con Juan Domínguez, Perrita china con Nilo Gallego o Bailarina II con Sonia Gómez). También ha participado en procesos de otros artistas, como interprete, coach, coreógrafa, colaboradora puntual…

Otra parte importante de su trabajo está relacionado con la docencia en diversos contextos académicos y extracadémicos, con el apoyo de instituciones públicas o privadas. Uno de estos trabajaos fue Ser o no ser un cuerpo, en colaboración con Santiago Alba Rico, y la colaboración intermitente con el MPECV. Canto en un coro desde el 2004, lo cual ha influido mucho en sus piezas de los últimos años. También es profesora de yoga Iyengar, y esta relación desde hace 23 años con el yoga, ha contaminado su visión del las prácticas artísticas y su metodología de transmisión. Le interesan mucho los procesos colectivos de estudio y creación de obra.

Anto Rodríguez (Mieres, Asturias, 1986). Empezó muy pequeño a formarse en la práctica y teoría de las artes escénicas contemporáneas y ahora se dedica a la investigación, creación y acompañamiento de procesos en diferentes contextos. Aunque la mayor parte de su trabajo se centra en la escena, hace tres años estrenó una película, Frankenstein (Mejor largometraje asturiano de la 51 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón). Es secretario de la asociación de investigadores y creadores en artes escénicas Artea. Actualmente trabaja con la escena como materia y encuentro, la generación de dispositivos de escritura artística y teórica y los sistemas de representación en el arte y los medios de comunicación. Entre sus últimas obras se encuentran los experimentos audiovisuales Inventario no1: calle y Videoautobioclip y las piezas escénicas La Traviata, .Jpg, La salita, Los libros y Vinilismos. También escribe periódicamente en el portal de artes escénicas tea-tron.com y ha colaborado con artistas como Denooijer, María Jerez o Juan Domínguez.

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