Ismael Santana: “Los terratenientes están detrás de la lucha de Valsequillo por el agua”

  • El licenciado en Historia por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria imparte el día 7 de octubre, a las 18:00 horas, la conferencia ‘La disputa por el agua: el caso del Heredamiento de Aguas de la Vega Mayor de Telde’ en las XI Jornadas de la Cultura del Agua en la Casa-Museo León y Castillo

El licenciado en Historia por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Juan Ismael Santana, imparte la conferencia ‘La disputa por el agua: el caso del Heredamiento de Aguas de la Vega Mayor de Telde’, en la que hará un repaso de los conflictos sociales y pleitos judiciales sobre la propiedad y aprovechamiento del agua en la cuenca del Barranco Real de Telde entre finales del siglo XVIII y mediados del XX. “Tras la lucha de los campesinos y milicianos de Valsequillo con la Heredad se escondía el enfrentamiento de la terratenencia de los dos municipios por el aprovechamiento y concentración del agua en detrimento de los grupos más humildes”, explica Santana.

Esta conferencia será el día 7 de octubre, a las 18:00 horas, enmarcada en las XI Jornadas de Cultura del Agua que organiza la Casa-Museo León y Castillo de Telde bajo el título ‘Patrimonio y conflictividad’ y que tienen lugar del 6 y el 8 de octubre con la colaboración de la Asociación Cultural El Bloque y el Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria.

Para Santana, el más sonado de los conflictos fue el denominado pleito de 1818, que derivó en una demanda judicial por parte de vecinos de Valsequillo contra el Heredamiento de Aguas de la Vega Mayor de Telde, que perdieron los vecinos, tras los altercados de septiembre y octubre de 1817. Aunque este pleito comenzó a gestarse mucho antes, ya que a partir de la creación de la parroquia de San Miguel de Valsequillo en 1802 aumentaron en intensidad las usurpaciones y se generaron motines y asonadas, añade.

Juan Ismael Santana, quien es además el director de estas Jornadas, centrará su conferencia en el espacio geográfico circunscrito a la cuenca del Barranco Real de Telde, gestionado históricamente por el Heredamiento de la Vega Mayor de Telde, en una época caracterizada por un aumento de la presión sobre el recurso hídrico que motivó no pocos conflictos sociales y judiciales que determinó la total desaparición de las aguas superficiales y la reducción significativa de las subterráneas captadas por minas, pozos y galerías en dicha cuenca.

El Heredamiento de Aguas de la Vega Mayor de Telde, a lo largo de sus 500 años de historia, ha gestionado las aguas de la cuenca del Barranco Real desde las zonas cumbreras de Valsequillo hasta la costa de Telde. “Si bien ostentó suma importancia como dinamizador económico bajo el control de la oligarquía insular, a lo largo de su existencia tuvo que afrontar diversas vicisitudes para garantizar sus derechos de propiedad sobre las aguas, así como la de asegurar un caudal óptimo”, detalla Santana.

“A las continuas usurpaciones de aguas por parte de los vecinos de Valsequillo y milicianos fueristas que se tradujeron en pleitos judiciales cuando no en actos violentos, se unió en el siglo XIX y XX las pretensiones de empresas hidráulicas por captar las aguas subterráneas cercanas a los nacientes, pozos y galerías del Heredamiento en una época de frenética búsqueda de agua, al tiempo que aliviar el abastecimiento de agua de una población en constante crecimiento”, añade.

El contexto de los conflictos

En Telde y Valsequillo, al igual que sucediera en muchos lugares de la geografía de la isla de Gran Canaria, la lucha por la posesión de la tierra y el agua fue un factor de conflictividad ya desde los años posteriores a la Conquista de la Isla, debido a que la tierra con su agua nunca estuvo repartida de forma equitativa, explica el historiador.

La conflictividad en la cuenca del Barranco Real de Telde se recrudece aún más a finales del siglo XVIII y principios del XIX a través de usurpaciones y robos de agua que realizaban vecinos y milicianos fueristas de Valsequillo. Por un lado, por la disminución paulatina de los caudales de agua a consecuencia directa de la deforestación a la que se vio sometida la isla de Gran Canaria nada más terminar la Conquista, pues la caña de azúcar requirió mucha leña para destilar el azúcar, el oro blanco; y por otro lado, por el aprovechamiento del agua en las zonas altas de la isla ante el aumento de la producción de trigo, vino y ganado. A ello se suma la concentración en pocas manos de la tierra y el agua, y la  extensión del riego en las tierras de costa en cantidad superior a la establecida en las reformas y repartos del siglo XVI.

Es a partir de la creación de la parroquia de San Miguel de Valsequillo en marzo 1802 cuando aumentan en intensidad las usurpaciones, generándose motines o asonadas a lo largo de las tres primeras décadas del siglo XIX, cristalizando en un sonado pleito judicial de 1818.

A través de las llamadas ‘visitas generales’ que realizaban los Alcaldes de Aguas, se puede comprender el grado de conflictividad al que se llegó en la zona de cumbres de Valsequillo y que en momentos puntuales se convertían en auténticos motines o asonadas por las que los vecinos y milicianos se rebelan contra la autoridad de los Alcaldes de Aguas. Las revueltas o asonadas más destacadas se produjeron en 1804, 1811, 1816 y 1817.

Estos altercados tenían ciertas características similares, ya que casi todos se producían entre la primavera y el verano, cuando el agua era más escasa, y las asonadas o motines entre la Heredad de Telde y los vecinos y milicianos de Valsequillo eran de día, al coincidir con las visitas de los Alcaldes de Aguas. Además, al producirse los tumultos cerca de casas y huertos, se facilitaba la concurrencia de mucha gente en poco tiempo mediante la comunicación de bucios, gritos o algaradas; y está constatada la presencia activa de la mujer, que muchas veces se encontraba sola o con sus hijos, al estar el marido en las faenas del campo, en prisión o prestando servicio militar. Por último, aunque las revueltas fueron violentas, no se produjeron muertes, mientras que la violencia física se reducía a apedreamientos y forcejeos.

Ya en el siglo XX, las usurpaciones de aguas se hicieron mucho más complejas, por medio de perforaciones que afectaron tanto a galerías, pozos, minas antiguas, como a nacientes. Como mecanismo de defensa, la Heredad siguió comprando el derecho de subsuelos, así como una frenética búsqueda de agua a través de proyectos de alumbramientos por medio de minas con pozos campanas en el lecho y costados del barranco, así como la perforación de pozos con galerías a partir de los años 40 y 50 en altitudes superiores (Rincón de Tenteniguada, Las Vegas, Hoya de León, Bco de Coruña). No obstante, la Comunidad de Regantes tuvo muchos problemas con la oposición del Ayuntamiento de Valsequillo a las solicitudes de alumbramientos solicitadas ante la administración, explica Santana.

El heredamiento de Aguas de la Vega Mayor de Telde, en manos de la terratenencia y la burguesía comercial, ostentó su preponderancia en la cuenca hasta bien entrada el siglo XX. Entre los terratenientes estaban el Conde de la Vega Grande, Juan del Castillo Westerling y Baltasar de Llarena, entre otros.

Trayectoria de Juan Ismael Santana Ramírez

Juan Ismael Santana es licenciado en Historia por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Su labor profesional la compagina con la investigación histórica, principalmente centrada en el estudio de la Cultura del Agua. Es integrante de la Asociación Cultural El Bloque y director de las Jornadas de Cultura del Agua que se celebran en Telde. Ha participado como ponente y conferenciante en jornadas, cursos y recorridos históricos.

Entre sus publicaciones, caben destacar ‘Aproximación al estudio del Archivo de la Heredad de Aguas de la Vega Mayor de Telde’ (2000), ‘Guía del Archivo de la Comunidad de Regantes de la Vega Mayor de Telde’ (2003), ‘La distribución tradicional del agua en la ciudad de Telde: orígenes del abastecimiento urbano’ (2004), ‘La fuente de Telde: recuperación de un patrimonio hidráulico’ (2006), ‘La fuente pública de Telde: efímera memoria del agua’ (2007) y ‘Heredamientos de aguas de la Vega Mayor de Telde y Valle de los Nueve’ (2008). Es, además, coordinador de la publicación colectiva ‘La Cultura del Agua en Canarias a través de la historia’ (2020).

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