Hoy más que nunca se oyen las caracolas de la Fiesta de las Marías de Guía

Por Sergio Aguiar Castellano //

Para la gente de mi generación la fiesta votiva de “La Rama de Las Marías de Guía” está impregnada de sensaciones, de impresiones sensoriales que con los años se consolidan y permanecen en nuestra memoria.

Y sin duda una de las sensaciones visuales que permanece después de más de cincuenta años, es ver a Luis Miguel Arencibia, siempre en primera línea organizando, junto a sus otros compañeros mayordomos, la fiesta que sus antepasados prometieron realizar anualmente a la Virgen de Guía, si les libraba de una plaga de cigarra en el año 1811.

Luis Miguel Arencibia hasta el día de su fallecimiento fue “alma mater” de esta más que bicentenaria fiesta, presidiendo con mucho honor y trabajo, en las últimas décadas, la asociación formada por mujeres y hombres que anualmente organiza la fiesta, y que en su caso, representaba el testigo de una saga de mayordomos que se remonta a los orígenes de la fiesta en el siglo XIX, a través de José Cristóbal de Quintana y Silva uno de aquellos primeros mayordomos.

Me consta su dedicación y entrega desinteresada para con la fiesta, hombre metódico, serio, cumplidor, “hombre de palabra” en definitiva, de los que apenas quedan.

Luis Miguel que era profundamente creyente, siempre hablaba con mucha devoción y admiración, de su Virgen de Guía. Era “Hijo Predilecto” de su pueblo natal, al que el también tanto quería y por el que tanto hizo a lo largo de su vida, la mayoría de las veces silenciosamente.

Se agolpan ahora que hago memoria muchos recuerdos, entre otros, la “lucha de Luis Miguel” con los que eramos más jóvenes para que la “Rama avanzara” y nuestra obstinada pretensión de que la Rama permaneciera en San Roque más tiempo del necesario, sin tener en cuenta, que la Rama además de danzar, es sobre todo y esencialmente, ofrecer la Rama a la Virgen de Guía, pero lo dicho, eramos jóvenes.

Cuánto luchó Luis Miguel Arencibia por “el purismo” de la fiesta, un purismo bien entendido, lógico, que defendía el mantenimiento de unas costumbres, alejadas de nuevos elementos “modernos” que sólo distorsionaban y distorsionan la fiesta. Cuántos problemas y enfados, cuántas incomprensiones por parte de cenutrios y zafios.

A pesar de la triste noticia de su fallecimiento, que nos sobrecoge, hoy más que nunca, se oyen las caracolas de la Fiesta de la Rama de Las Marías en Guía de Gran Canaria.


Sergio Aguiar Castellano autor del libro “La fiesta de Las Marías en Guía de Gran Canaria : 200 años de historia de una promesa a la Virgen de Guía (1811-2011).

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