Fitur 2021 con F de Fortaleza canaria

Por Míchel Jorge Millares

Hace trece meses escribí un post sobre uno de los sectores turísticos que menos hemos aprovechado en los últimos 50/60 años, el de convenciones. Y lo comentaba con cierta amargura porque durante varios años he intentado mover la candidatura de Gran Canaria para la Convención Internacional de Rotary. Un evento que tiene lugar cada mes de julio en una ciudad del planeta que se transformaba al recibir entre 40.000 y 50.000 personas mayoritariamente profesionales de diversas áreas, y también rotarios famosos como Stephen Hawking, Thomas Mann, Walt Disney, Mario Moreno ‘Cantinflas’, Luciano Pavarotti o el Papa Francisco, por citar algunos. Pero, durante años recibí la misma y decepcionante respuesta: Ha sido imposible convertir Gran Canaria en un destino MICE (ferias, convenciones y congresos) por no poder conseguir camas para poco más de un millar de personas porque la mayoría de camas estaban contratadas a turoperadores, incluso en temporada baja. Eso supone rentabilidad sin estacionalidad. No olvidemos que, oficialmente, Gran Canaria cuenta con más de 170.000 camas, y en Canarias superamos el medio millón. Pero no queda disponibilidad suficiente para lanzarse a las acciones MICE.

Sin embargo, puede que algo haya cambiado. O más exactamente: todo cambió y los escenarios evolucionan a velocidad de nanosegundos por la pandemia de la Covid-19. Por ello, tenemos que reinventar el destino, ante un escenario de crisis que afecta en sus fundamentos al modelo turístico pre Covid19.

Entre las diversas propuestas que he ido recogiendo en este blog desde que se produjera el primer caso de Covid-19 en La Gomera, hay una que podría resultar sorprendente en estos momentos de límites al contacto, pero no hay nada imposible, como nos hicieron ver antes de la pandemia: el turismo de ferias, congresos y convenciones que no sólo se aloja, se alimenta y disfruta de nuestro clima, sino que suele practicar diversos deportes, asistir a eventos culturales e interesarse por aquello que sea original. Y nada mejor para este tipo de propuestas que un lugar que, además de cubrir todas las expectativas, pueda dar más seguridad a un más exigente sector  MICE como es la condición insular de aislamiento, una fortaleza para prevenir y controlar la entrada de personas contagiadas, sin descuidar la seguridad interna. Tal como recoge el plan del Gobierno de Canarias bautizado como ‘Canarias Fortaleza’.

De hecho, la primera suspensión de una actividad de repercusión mundial en España fue el Mobile de Barcelona (en Madrid no se suspendió la feria de arte ARCO), pero a partir de la declaración del Estado de Alerta las suspensiones, cancelaciones y aplazamientos se han convertido en la verdadera normalidad. No sólo en España, sino también en el resto del planeta entre las que destaco las ferias de turismo más importantes de Europa: ITB de Berlín, WTM de Londres o ante una posible -y no deseada por el SKAL Club- cancelación de Fitur de Madrid. Y en esto, surge la propuesta de un grupo de profesionales del turismo que creen factible ofrecer Gran Canaria como sede de Fitur, con posibilidad de extender esta iniciativa a otras islas. No como un acto aislado sino la apuesta por una actividad de gran impacto económico y que el sector turístico puede desarrollar fácilmente y con garantía frente a la pandemia. 
Esos utópicos son los miembros del SKAL Club de Gran Canaria uno de los más veteranos y con un gran currículum de actividades con repercusión internacional. Y es que el SKAL de Gran Canaria, junto al Centro de Iniciativas y Turismo son los artífices del éxito de la celebración en la isla en 1963 del Congreso Internacional de SKAL Club que atrajo a más de un millar de ‘eskalegas’ de Europa y América, en una isla en la que no había capacidad para alojar tantos visitantes a la vez, por lo que en muchos casos se hospedaron en viviendas particulares, sin que desmereciera el éxito del evento que fue recordado durante décadas. Aquella osadía influyó en varias decisiones posteriores de gran trascendencia como fue la designación de Las Palmas de Gran Canaria para convertirse en la sede de la Feria del Atlántico inaugurada en 1966 (hoy Infecar), la celebración en la isla del primer congreso mundial de la Federación de Agencias de Viajes (FUAAV) en 1967, tras la unión de las federaciones de agencias norteamericanas y europeas (FIAV y UOTAA) y que trajo consigo la celebración en la isla de una Expotur (antecedente de Fitur) nacional y una canaria en la Feria, o el auge del turismo norteamericano con hitos como la presencia de Onassis y Jackie Kennedy en el Puerto de La Luz en 1969 o las visitas vacacionales de los astronautas que pisaron la luna o que participaron en los programas Mercury, Gemini o los que pisaron la Luna. Una realidad que daría lugar a un constante crecimiento del turismo USA en la isla que alcanzaría el 20% del total de visitantes hasta que tuvo lugar el accidente de Los Rodeos que produjo la desaparición total del turismo norteamericano en Canarias.
El SKAL de Gran Canaria continúa con su colaboración constante, como en el Día Mundial del Turismo 2012, y aportan iniciativas ante una situación en la que son necesarias propuestas de profesionales del sector. ¿O acaso no era una utopía convertir las islas en sede de los eventos antes citados? Podríamos estar ante la oportunidad de dar actividad a muchos otros sectores, donde ya existe una red de grandes espacios e instalaciones,  cubiertas o abiertas, para eventos donde se puede lograr aforos cumpliendo distanciamiento y al aire libre, con un clima saludable en un destino que debe demostrar su fortaleza aislando el virus en origen y siendo ejemplo de responsabilidad. 
No voy a insistir en lo comentado ni entrar en el detalle de las oportunidades que supone la propuesta de celebrar en Gran Canaria (o en Canarias) una convención o una feria, porque ya está todo publicado y reiterado (enlazo algunos artículos a lo largo de este texto), insistiendo en que el modelo de sol y playa no puede ser exclusivo -el monocultivo turístico-, porque si algo tiene este archipiélago es la posibilidad de crear un policultivo turístico que genere más riqueza en el destino.

Vale la pena releer la prensa de hace más de medio siglo cuando afirmaba que: “La Expotur comprende una interesante muestra de los recursos turísticos de España con una amplia panorámica del momento actual y proyectos futuros. Esta muestra tendrá como escenario privilegiado el recinto de la Feria Española del Atlántico, en cuyos amplios pabellones tendrán lugar las sesiones del congreso.

En el Pabellón I se ha instalado la Expotur Canaria donde se hallan presentes las más importantes empresas turísticas del Archipiélago. En el Pabellón III ha quedado instalada la Expotur Nacional. La Expotur, pues, se convierte en un rico y expresivo resumen turístico que mostrará a los 800 congresistas la palpitante actualidad del turismo español”
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Meses después de este evento que transformaría la gestión de la navegación aérea en el mundo, tendría lugar el ‘mayo francés’ en el que se acuñó el lema: “Seamos realistas, pensemos lo imposible”. Hoy día el realismo es pensar y lograr propuestas…

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