Fernando Becerra repasa la historia de la Casa de Colón en la piel de Néstor Álamo

  • La actividad, con motivo del 70º aniversario del centro americanista, es el día 23 de julio en dos pases, a las 19:00 y 20:30 horas, previa inscripción

El historiador de arte, museólogo, gestor cultural y dinamizador museístico-teatral, Fernando Becerra, se mete en la piel del primer director e ideólogo de la Casa de Colón en el monólogo ‘Si las paredes hablasen. Noche con Néstor Álamo’, para hacer un repaso de la historia de esta institución. El acto es el día 23 de julio, a las 19:00 y a las 20:30 horas, en el patio de la Casa de Colón, dentro de los actos por el 70º aniversario de la creación de este centro americanista.

La actividad es con entrada gratuita y las plazas online para los dos pases ya están agotadas, aunque el centro museístico ha reservado un porcentaje para la inscripción de modo presencial en la entrada el mismo día del acto, que se otorgarán  por estricto orden de llegada hasta completar el aforo limitado.

Becerra, encargado de la dramaturgia, dirección y montaje de este monólogo, estará acompañado por Inés Hernández García en el contrabajo, Alejandro Jesús Rodríguez Rubio en el órgano-piano y por Alberto González en el timple.

El gestor cultural y coach se convertirá en Álamo para recordar cómo se gestó la  Casa de Colón, inaugurada el 18 de julio de 1951, por lo que retrocederá en el tiempo para revivir ese momento. Por eso, hablará de los padrinos de esta institución, de los discursos inaugurales, de las personas y del simbolismo de aquella época, principios de la década de los cincuenta, y de todo lo que significó.

De esta forma, narrará en primera persona lo que supuso para Álamo y para la ciudad la apertura de esta institución que subsanaría la carencia de un estamento de alto nivel cultural que aglutinara y promoviera acciones con y para la sociedad grancanaria.

Alamo explicará de esta forma porqué se funda el museo y cuál eran los fundamentos, y además planteará que si la paredes hablasen dirían la gente que vivió allí y todos los que pasaron por esa casa, detalla Becerra.

“Lo que plantea Néstor es la necesidad de que todo el mundo, cuando entre en el museo, viaje al pasado. Y eso es a través de la fabulación y de la imaginación, porque además rescata a los juglares, que fueron los primeros que hablaron de mantener la historia de los pueblos, y habla también de la iglesia. El templo del saber que es la Casa de Colón requiere de un mito, como todos los grandes templos, y el mito es todo el propio museo y lo que cuenta por dentro”, explica.

Pero el gestor cultural no solo será Álamo, sino que también se meterá en la piel del presidente del Cabildo en ese momento, Matías Vega Guerra, y del catedrático Antonio Rumeu de Armas. “Néstor consigue una cosa maravillosa, porque empieza a fabular e investigar en los legajos de la Inquisición y se encuentra con todo el pasado noble de Gran Canaria, y se apoya académicamente en Rumeu de Armas y en Matías Vega, que quiere dinamizar la cultura, pero también los cultivos, crea el Jardín Canario y plantea una estructura adecuada para potenciar el comercio, las carreteras y el aeropuerto. Le da un impulso a la isla. Y la Casa de Colón adquiere la identidad propia del mito y ya trasciende”, asegura.

Y Becerra llegará así hasta la despedida de Álamo de la Casa de Colón, “porque una persona como Néstor es consciente de que tiene una función y asume que tiene que seguir su camino porque se ha convertido ya en institución y a él ese mundo tan organizado le saturaba”, sostiene.

Un viaje sensorial

“La Casa de Colón da la oportunidad a cualquier persona que no conozca nada de su pasado que lo entienda de una manera sensorial, que las paredes hablen significa que puedes leer las paredes, sentir los espacios en los patios, ver las exposiciones, los astrolabios y el cielo iluminado, y escuchar al papagayo. Hay mucha sensorialidad”, detalla.

Por ello, explica que este monólogo es un espectáculo dirigido al oído y a lo sensorial y para eso ha traído especialmente desde Alemania un órgano de 1960, que junto a los otros instrumentos, los músicos harán un repaso de la música barroca, renacentista y contemporánea. Para Becerra el contrabajo es la memoria, mientras que el órgano representa la majestuosidad del templo y la palabra es inspiración para la gente.

El objetivo es contar cómo se transmitió la historia en diferentes épocas y cómo se llega a culminar en la Casa de Colón. “Y todo a través del poder de la palabra y la fabulación, que tiene que lograr que las paredes hablen”, resume. Y  no solo dialogará con el eco de la Historia, con la música y consigo mismo, sino también con los ausentes que siguen vivos en la historia de la Casa de Colón.

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