Cristina Déniz hace en el Centro de Artes Plásticas una lectura de la naturaleza como reliquia

  • La exposición que recoge su última entrega individual, ‘Sacer. Rituales, sacrificios y ofrendas’, se inaugura el día 6 de mayo, a las 19:00 horas

La creadora Cristina Déniz (Las Palmas de Gran Canaria, 1981) inaugura el día 6 de mayo, a las 19:00 horas, en el Centro de Artes Plásticas del Cabildo, su última entrega individual titulada ‘Sacer. Rituales, sacrificios y ofrendas’, en la que muestra la naturaleza como reliquia mediante la estética de lo sagrado para abordar temas como la sobreexplotación de los animales y del espacio, nuestra desconexión con el entorno y los recursos medioambientales.

Es la tercera muestra individual de la artista y conservadora del Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), que con anterioridad había presentado sus proyectos ‘Memento Absentia’, en la Galeria Saro León en 2013, ‘Ars Longa’, en la galería Artetica de Roma en 2011, y ‘La última vez que me rompo sin motivo’, en la Sala de Exposiciones La Palmita de la ULPGC en 2008. ‘Sacer. Rituales, sacrificios y ofrendas’ se exhibe en el espacio artístico dependiente de la Consejería de Cultura del Cabildo grancanario tras su paso, en 2019, por la Sala de Arte Contemporáneo del Gobierno de Canarias, en Santa Cruz de Tenerife.

La muestra de Cristina Déniz se mantendrá abierta al público en el Centro de Artes Plásticas hasta el día 4 de junio, pudiendo visitarse de lunes a viernes, de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 horas, con entrada libre.

El proyecto expositivo de Déniz está integrado por una cuidada selección de una veintena obras que son el fruto de su obsesivo interés por la recopilación de lo que ella llama reliquias, en su mayoría huesos animales pulidos por la tierra, el agua y el viento. Déniz juega con la sacralización de estos huesos de modo casi cercano a lo religioso, monumentalizando los restos en reliquias.

La exposición, estructurada a modo templo y/o gabinete de curiosidades, muestra sus creaciones en altares como ‘Sagrada vértebra de todos los huesos rotos’, compuesto por huesos de animales y dos piezas de latón que forman una vértebra humana, o ‘Pasión’, que configura una corona circular hecha con cuernos de cabra. En la exposición Déniz muestra asimismo piezas como ‘El jardín del Edén’ o ‘Trofeos’, integradas por esas reliquias recolectadas durante mucho tiempo por la artista.

Muchos de los huesos pertenecen a especies protegidas, encontrados en espacios naturales principalmente del paisaje canario, que combina con aquellos otros recogidos en otros entornos como Cerdeña, Croacia o Japón. El proceso de creación de Cristina Déniz se convierte así en un ritual, conformado por varias etapas: exploración, recolección, investigación, desarrollo y conservación.

Como apunta Blanca de la Torre, curadora independiente, crítica de arte y asesora de centros de arte y museos como el MUSAC en León o el White Box en Nueva York, la artista “pareciera tomar el testigo de esa estela de autoras que han hecho de los huesos la base de algunas de sus creaciones –Teresa Margolles, Doris Salcedo, Marina Abramović o el colectivo Emma Witter y Emily Bridge entre muchas otras…– pero a pesar de las inevitables conexiones con las anteriores, las resonancias mórficas de aquellas en Déniz son puramente anecdóticas. Lo son en el enfoque conceptual, pero también en la metodología, compuesta aquí de tres pasos clave que, en el mismo grado de importancia, culminan en la obra: encuentro, tratamiento científico y sacralización”.

De la Torre, en el catálogo editado con ocasión de la exposición de Cristina Déniz, avanza que “además de las estructuras óseas en sus diferentes formas –cráneos, vértebras, tibias– son habituales en el trabajo de Déniz las conchas, caparazones, cuernos y, en general restos -ahora inertes- que nos recuerdan nuestra afinidad entre especies y pertenencia común al mundo”.

Según la crítica de arte “el modo de aproximarse al tratamiento de los vestigios orgánicos con que la artista acomete su trabajo fácilmente podría verse cercano al denominado ‘giro forense’ tan habitual en las prácticas artísticas de estos últimos años”.

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