Accusatio non petita

Por Míchel Jorge Millares //

Días atrás, un buen amigo -empresario hotelero- me preguntó abiertamente que quién financiaba la Iniciativa Ciudadana que apoya el proyecto Chira Soria, del que soy (por voluntad propia) uno de sus portavoces, insinuando que mi papel estaba remunerado… Francamente, me resultó sorprendente la afirmación categórica. El proyecto, la empresa que lo ejecuta y las instituciones que lo apoyan tienen sus recursos para divulgar el proyecto y defenderlo de cualquier ataque, por lo que nuestro papel no va por ahí, pero no ha sido el único que lo piensa. Ayer me preguntó un periodista “¿A tí qué te mueve ser portavoz de una plataforma con apoyo total del partido político Nueva Canarias?”. Le respondo que el proyecto está apoyado por todos los partidos con representación en los ayuntamientos de la isla, en el Cabildo y el Parlamento de Canarias. Me dice que no le respondo a su pregunta. Le digo que no apoyo a nadie, sino al proyecto, y al Instituto Tecnológico de Canarias (ITC, entidad pública especialista en renovables y desalación de agua del mar, con 30 años de actividad…). Y, de remate, me pregunta si cobro del ITC, como si dicho organismo necesitara de plataformas para justificar su posicionamiento técnico y científico… pero el periodista reiteraba así su convencimiento indiscutible de que la plataforma ciudadana está a sueldo de alguien. A sus órdenes.

O sea, que aquí no se puede opinar sin cobrar. ¿Será así en todo? ¿A cuánto se paga la pieza de opinión sobre cosas que nos afectan a todos/as? Conozco a muchos de los defensores del proyecto y también a muchos de los detractores, y dudo que alguno cobre por ello, ya sea de empresas, partidos o instituciones. De hecho, todos/as echamos horas a intentar conocer con más detalle el proyecto, lo cual es muy importante y edificante, porque como sociedad civil nos preocupamos por conseguir que un proyecto tan necesario y urgente pueda mejorarse. En mi caso, decidí apoyar la Iniciativa Ciudadana y eso es un compromiso que asumo en la medida de mis posibilidades. Y me ha costado tiempo, muchas jornadas recabando y contrastando información, escribiendo (para mí es algo tan necesario como respirar) y asistiendo a un programa de radio y otro de televisión. Otro componente ha hecho una web muy modesta y otra compañera un perfil en redes sociales. En definitiva, la nuestra es una aportación modestísima, pero con un constante debate sobre la situación y el futuro energético y del agua en Gran Canaria, lo que augura que la Iniciativa Ciudadana tendrá un recorrido bastante más largo que este momento de discusión.

Pero, para ser sinceros, lo que me decidió a participar activamente fue ver cómo algunas personas hablaban de llenar de torretas la isla, de dinamitar el paisaje y de llenar la presa de Soria con agua salada. Afirmaciones graves que me alarmaron pero, leyendo un poco, vemos que son mentiras o verdades a medias. Entiendo y comparto (desde que tengo memoria) la tensión emocional de los isleños con su paisaje. No es novedoso. No es algo individual sino colectivo. No es exclusivo, sino de toda la comunidad. De ahí que existen asociaciones de defensa del paisaje, o para fomentar el uso de la bicicleta (se creó una plataforma contra los carriles bici en la capital insular, no lo olvidemos). O sea, que la opinión, cuando está sustentada en hechos reales, favorece el enriquecimiento de las propuestas a través del debate y las alegaciones. De hecho, el proyecto Chira-Soria en trámite ha suprimido o reducido el impacto, gracias a las aportaciones valiosísimas que se han formulado y las que quedan por plantearse por los encargados de evaluar el impacto ambiental.

Hoy apoyo esta iniciativa, sin cheques en blanco a quienes la promueven. Porque me aterra la emergencia climática que se nos viene encima. Hay amigos que no coinciden conmigo, pero ayer y mañana estábamos y estaremos codo con codo defendiendo otras causas que consideremos positivas para el futuro de la isla.

Sólo pido que haya respeto. Que acaben los ataques e insultos personales, las acusaciones de que quien opina lo contrario es porque le pagan con fondos de reptiles, no porque pueda pensar de distinta manera. Luchar juntos para acabar con esta lacra de mezquindades y demostrar a la sociedad que la opinión y la participación es propio de sociedades democráticas.

Y repito, sin que nadie  me pague para decirlo: creo que Chira-Soria no es el fin del mundo, sino que podría ser el principio del nuevo mundo, que sustituya al que nos ha llevado a esta situación de emergencia, de riesgo de extinción como especie después de tanto daño y contaminación que hemos vertido a la biosfera, esa fina piel entre el suelo y la atmósfera donde vivimos, en el único planeta que tenemos.

  • PD. el título de este post es un juego de palabras que altera el orden de la célebre frase: “Excusatio non petita accusatio manifesta”
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