Ron y aloe para combatir el coronavirus

Por Míchel Jorge Millares

Ha quedado patente los peligros de la dependencia del exterior de productos de primera necesidad en situaciones de emergencia, así como la importancia de disponer de una industria local y más en un territorio aislado como Canarias.

La pandemia de covid-19 provocó el desabastecimiento de numerosos productos desde el primer momento en que se extendió fuera de China, la fábrica de casi todo. Las imágenes icónicas de la compra compulsiva de papel higiénico permiten ilustrar el fenómeno de la irrupción de un consumo masivo y global de elementos necesarios para afrontar los riesgos de una pandemia que colapsaba los servicios sanitarios. Entre los productos más demandados se encontraban las mascarillas, los equipos de protección (EPI), los respiradores mecánicos, guantes y los productos desinfectantes, en particular los líquidos para la limpieza de manos que se convirtieron en una necesidad apremiante para los trabajadores de la sanidad y residencias de mayores, principalmente, y para el uso doméstico en general, con la utilización de dosificadores en todo tipo de oficinas, supermercados y en hogares.

La falta de este líquido en las islas convirtió en una prioridad sanitaria y social su obtención, su elaboración aunque fuera casera y, sobre todo, garantizar el abastecimiento durante un periodo de tiempo incierto, ya que no se sabía la duración y la cantidad de personas hospitalizadas del temido ‘pico’. Todo ello en un momento en el que todos los servicios públicos demandaban -alarmados por las escasas reservas- la obtención de los productos para garantizar la higiene del personal y usuarios de centros sanitarios y residenciales.

En esa situación angustiosa, las empresas canarias entendieron las necesidades y se coordinaron para dar respuesta a la demanda. Destilerías Arehucas ofreció sus depósitos de alcohol para producir el gel y la solución higiénica que necesitaba la sociedad isleña y que no podrían conseguir de forma inmediata y continuada en los mercados internacionales donde la demanda crecía exponencialmente. Pero la histórica productora de ron y licores necesitaba empresas que pudieran convertir su materia prima en el gel higiénico que precisaba la sociedad isleña y distribuirla en diferentes formatos de depósitos con dispensadores, por lo que fue oportuna la colaboración entre la destilería y el laboratorio farmacéutico Pejoseca, productor de la marca Aloveria, especializado en la elaboración de productos cosméticos con aloe canario cultivado en las islas, como también hicieron otros elaboradores de aloe en las islas.

Esta empresa, según sus directivos José y Carlos Marrero, tramitó las autorizaciones que establece la reglamentación especial de productos higiénicos y farmacéuticos para poder elaborar y distribuir solución y gel, obteniendo una respuesta inmediata de los funcionarios: «lo cierto es que la administración trabajó con agilidad e incluso en fin de semana» y en dos días fueron autorizadas las fórmulas de solución y de gel que comenzaron a producir de inmediato «con la colaboración de toda la plantilla que también se volcó en el trabajo y que hizo posible que en el momento crítico de la pandemia en España. Gracias al empeño colectivo, atendimos las peticiones que nos llegaron de todas las islas y mantuvimos el abastecimiento de estos productos y a los precios previos a esta situación, incluso la cooperativa farmacéutica no aplicó márgenes a estos productos de emergencia».

A diferencia de otros hidrogeles, «la solución de Aloveria tiene una composición que evita daños en la piel, ya que en vez de un 70% de alcohol, glicerina y espesante -lo que lo hace muy pegajoso e incómodo para colocarse guantes-, Aloveria se compone con un 64% de alcohol, agua oxigenada -que refuerza la desinfección- y el resto es aloe vera y glicerina. Eso ha permitido que sea más líquido, que pueda dispensarse con spray y, sobre todo, proteger la piel de las manos, tal como reconocen los usuarios del producto», afirman con rotundidad y recuerdan que “hubo empresas de transportes que usaron nuestra solución y los pasajeros nos llamaron para preguntar dónde podían conseguirlo”.

Todo esto en una situación donde no se conseguían algunos ingredientes, envases adecuados, etc… y una plantilla que hasta hoy no na podido disponer de días de vacaciones, produciendo sin parar el líquido que se convierte en el hábito social más extendido en unas semanas en la historia de la humanidad.

En total, Destilerías Arehucas ha aprovisionado a Laboratorios Pejoseca con más de 50.000 litros de alcohol hasta el momento, así como a otras empresas que también han producido gel y solución higiénica. De hecho, la fábrica de ron estuvo apunto de agotar sus existencias de alcohol, si bien el mercado ya está entrando en una etapa de normalización en el abastecimiento de gel para atender la demanda, incluso si se produce un nuevo ‘pico’. Aunque todavía no se consiguen envases adecuados ni las bombas necesarias para los diferentes tipos de dispensadores. Pero Laboratorios Pejoseca continuará con este tipo de productos «porque nos diferencia la calidad de nuestra composición y el uso del aloe canario. Sabemos que la preocupación por la higiene y la limpieza de manos ha llegado para quedarse y nosotros podemos ofrecer un producto que incorpora las propiedades cosméticas y curativas del aloe, lo que contribuye a consolidar la cadena de valor de un producto de las Islas Canarias».

Aloveria vio cómo se cerraban todas las perfumerías, aeropuertos y comercios del sector turístico, sus puntos de venta habituales, lo que suponía la paralización de su actividad. En esa situación sólo le quedaba la comercialización a través de internet y aquellos clientes fijos con enfermedades de la piel que encuentran alivio en los productos de esta industria. Las farmacias permitían vender algo, pero también se establecieron restricciones para estos establecimientos. «Para nosotros poder producir hidrogel evitó el ERTE del personal con un futuro incierto dependiente de la evolución del turismo y, además, abastecer a la sociedad canaria de un producto esencial en la situación de emergencia y temor que vivíamos. Ahora mismo el personal está agotado tras el esfuerzo y por tener que aplazar los periodos de vacaciones que habíamos establecido para este año».

En esta situación ha quedado patente los peligros de la dependencia del exterior de productos de primera necesidad en situaciones de emergencia, así como la importancia de disponer de una industria local y en más en un territorio aislado como Canarias. Los empresarios explican que «hay empresas que trabajan en el sector de limpieza y desinfección química, así como las que trabajan con papel sanitario. Están las empresas que abastecen de medicamentos y de productos para limpieza y desinfección de quirófanos. En cuanto a las empresas de cosmética, cuya especialización es el cuidado de las manos y la piel, Carlos Marrero considera que «en este nuevo escenario vamos a tener nuestro papel, en cada segmento, porque se va a incrementar la cultura de la higiene. Ha venido para quedarse y en Canarias lo podemos hacer mejor con nuestros productos que, en el caso del sector primario, tienen unas características inmejorables gracias a nuestro sol y nuestro clima», concluye.

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