Las empresas hoteleras exigen licencias inmediatas y rebajas fiscales para rehabilitar

La patronal hotelera plantea estas medidas urgentes para frenar la agonía de un sector que considera 2020 como año perdido.

Por Michel Jorge Millares

El sector turístico canario tiene claro que 2021 será el inicio de la recuperación. Estiman que en 2020 no habrá demanda suficiente para la oferta existente con tan solo la población residente -que no esté afectada por la crisis económica- y, desde octubre, el retorno de parte de los mayores que tienen sus alojamientos de larga temporada hasta marzo, una clientela que dependerá de la evolución de la crisis del coronavirus y, sobre todo, de la seguridad que ofrezca el territorio canario. Pero los grandes complejos hoteleros no creen que la ocupación permita pagar la nómina de centenares de trabajadores y apuestan por realizar obras o mantener cerrados los establecimientos. Por ello piden medidas que eviten la ruina, con rebaja del IBI del 0,5 al 0,4%, aprobar rápidamente los proyectos de reforma de los establecimientos para aprovechar este parón y ayudar a las empresas que hayan realizado inversiones recientemente en obras o estén en marcha, con reducción o subvención de intereses.

Igualmente, las agencias advierten de la incertidumbre para la oferta de viajes para residentes fuera de las islas, en una cadena de anticipos que puede provocar importantes pérdidas.

El sector coincide en que sólo tras la distribución de la vacuna del Covid 19 se podrá comenzar a recuperar clientes, esos mayores de 60 años que sueñan con sus días de oro en invierno en Canarias.

La recuperación de la actividad turística es cuestión de tiempo. Hasta que se pueda distribuir la vacuna del Covid 19 o se certifique a través de test la desaparición del virus en el territorio receptor y emisor.

A día de hoy, unos 14 millones de turistas al año con una estancia media de 9 noches han desaparecido. Es como si Canarias hubiera perdido 345.000 habitantes. Un 15 por ciento de la población que circulaba por las islas y cuyo oficio era llenar la costa a cambio de pagar los salarios del personal que les atendían, el alquiler del alojamiento y llenar miles de tiendas.

Pero esta catástrofe es muy peculiar. Toda la maquinaria turística y de ocio está prácticamente intacta, sin daños. Incluso más limpia y, en muchos casos, cerrará para ejecutar las obras de lo desgastado durante la larga bonanza vivida.

El problema es reiniciar, reabrir, reactivar, que la gente vuelva a trabajar mientras los clientes disfrutan sin que eso tan simple vuelva a ser un problema, un drama. Lo que falta es público, turistas, jóvenes o mayores, comensales, excursiones… Que llenen los spas, dentistas, peluquerías. Que se realicen las operaciones quirúrgicas programadas y fueron aplazadas. O volver a pasear cogidos de la mano y no sea pecado social.

Medidas urgentes

En Canarias todos los sectores están afectados, pero el turístico arrastrará al conjunto de la economía si no se recupera el sector que mueve el 35% de nuestra economía y el 40% del empleo. Ante la ausencia de clientes, los empresarios hoteleros piden que se adopten medidas que permitan sobrevivir a las empresas. Una de ellas es agilizar las licencias de obra, incluso otorgarlas gratuitamente, para remodelar los establecimientos, algo que podría dar empleo a numerosas personas.

Asimismo, piden la reducción del IBI para evitar la ruina de las empresas con una imposición que no atiende a la realidad de la actividad económica, tal como comenta el empresario José María Mañaricúa, quien también reclama una carencia o moratoria de intereses bancarios, aunque es muy escéptico respecto a la posible respuesta de las administraciones “y menos ahora que no tienen dinero y hay muchas necesidades que atender”.

Evitar pandemias

Mañaricúa plantea estas medidas urgentes para frenar la agonía de un sector que considera 2020 como un año perdido con un espacio aéreo cerrado y un invierno en el que “nuestro turismo de invierno, que es mayor de edad y vulnerable con el virus, no vendrá hasta que no haya vacuna”.

Para el empresario, “nosotros cumplimos con las normas de higiene y salud para evitar legionela y otros patógenos, pero evitar pandemias debe ser un esfuerzo de todos, empezando por las administraciones”.

Otro empresario turístico, Nicolás Villalobos, reitera que los ERTEs (expedientes temporales de regulación de empleo) por ‘fuerza mayor’ se extiendan para la hotelería vacacional canaria más allá de la fecha en la que se levante el estado de alarma en España, en concreto, hasta la fecha en la que se recupere la conectividad aérea internacional que teníamos antes de la crisis del Covid-19.

También coincide con que los hoteleros aprovecharemos el cierre para acometer aquellas intervenciones urgentes que no podíamos hacer a hotel abierto y lo hacemos con financiación privada”. Por lo que solicita “un verdadero plan de reformas ante una nueva realidad para los establecimientos porque los turistas lo van a demandar o se irán a donde se sientan más seguros. Efectivamente esta crisis supone un cambio de paradigma y que nuestros clientes demandarán unos estándares distintos de higiene en nuestros establecimientos. Esto tiene dimensiones formativas con el personal y también de replanteamiento de producto”.

Todas las actividades relacionadas con el turismo, desde la guagua hasta las peluquerías tendrán que implantar protocolos de higiene. “Habíamos retirado los precintos de los baños por las quejas de clientes al ser de plástico”, recuerda Mañaricúa, “pero habrá que idear otros recursos en papel u otro soporte degradable para todo lo que se limpie, incluso restaurantes o coches de alquiler”.

Turismo canario al borde del precipicio

La compleja situación de las agencias de viaje y paquetes turísticos no sólo afecta al turismo receptivo en las islas. Son miles las personas que ya habían realizado sus reservas y anticipado pagos para el alojativo, transportes y vuelos que, a su vez, habían adelantaron dinero para las reservas de combustible entre otras. Unas compañías que, en su mayoría, tienen contratados sus aparatos mediante leasing, por lo que tener parados los aviones les lleva a una situación económica inasumible, por lo que hay mucha incertidumbre sobre la entrega de bonos o ‘boucher’ cuando no sabes si esas compañías existirán en tres o cuatro meses, según señala Antonio González, director de una agencia de viajes organizados. “Nuestro objetivo prioritario es defender a los consumidores, como siempre hemos hecho” señala al recordar el impacto que tuvo la quiebra de Spanair con miles de canarios sin poder retornar a las islas. De hecho, la unión de los organizadores de viajes combinados pudo mejorar las condiciones establecidas por la Unión Europea que obligaba a las agencias a pagar las cancelaciones de vuelos o los problemas en los alojamientos.

Según González Molina, Canarias podría recuperar a partir del invierno un 40% de turistas y no más de un 60% porque es un destino maduro y bien visto, dependiendo de la situación de la crisis en el destino y en los países emisores, ya que la edad media de los visitantes de la temporada alta oscila mayoritariamente entre los 65 y 75 años, lo que sitúa a los posibles turistas entre los colectivos más vulnerables ante la pandemia.

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