La Orotava, un paisaje cultural único

A finales de este año está previsto que la propuesta para obtener de la Unesco la declaración de Patrimonio de la Humanidad sea enviada a Madrid

Noé Ramón

Probablemente sea el único municipio del mundo que abarca desde la costa hasta el pico de la montaña más alta de España, el Teide. En este amplio espacio se ha producido un milagro que ha tenido consecuencias a lo largo de todo el planeta. Por ejemplo, la aclimatación de especies vegetales como la papa que llegó de Perú y desde La Orotava se extendió al resto de países. Un alimento que resulta básico en la práctica totalidad de las gastronomías mundiales.

Ahora el municipio quiere que la Unesco reconozca esta singularidad y para ello desde hace dos años trabaja en la elaboración de un documento que en breve será presentado al Gobierno central. Entonces se sabrá si el municipio tinerfeño tiene posibilidades de obtener el título de Patrimonio de la Humanidad. La idea inicial surgió hace un lustro y estaba más centrada en el reconocimiento de los indudables valores arquitectónicos de este núcleo histórico.

Pero dado que La Laguna ya obtuvo este título en su momento y la cercanía geográfica de ambos cascos, se ha optado por variar el concepto y solicitar que el reconocimiento tenga en cuenta otras variables. En esta decisión también ha tenido gran peso que el barrio de Vegueta de Las Palmas de Gran Canaria o el de Santa Cruz de La Palma, aspiran desde hace años a conseguir esta catalogación para que se reconozca su valor como conjuntos históricos.

La concejal de Patrimonio Histórico, María Delia Escobar Luis, indica que dentro de dos semanas el comité de expertos integrado por una veintena de especialistas en diversas materias se reunirá para rematar el documento y enviarlo al Gobierno central. Hasta ahora han ido de la mano de la Dirección General de Cultura del Gobierno de Canarias que les ha dado diversos consejos. Entre ellos, precisamente, que concreten con mayor precisión los límites de los diversos espacios diferenciados por los cultivos que alberga cada uno de ellos. Y que no son otros que las papas, la viña o el plátano y, el jardín de aclimatación situado en la parte trasera del Ayuntamiento y que es una Hijuela del Botánico, del Puerto de la Cruz. Un enclave que inicialmente perteneció a La Orotava.

No podía faltar un epígrafe dedicado a las alfombras del Corpus, cuya originalidad también se considera que debe ser reconocida por la Unesco, como manifestación cultural única. Escobar Luis, justifica el cambio de los argumentos planteados del reconocimiento del patrimonio histórico al de los espacios de aclimatación, “porque la Unesco cada vez da menos facilidades para otorgar el título a conjuntos históricos dada la enorme cantidad de veces que lo ha hecho a lo largo de todo el mundo. Ahora se valoran más los conceptos y el nuestro es el de Paisaje Cultural Integral y como ha servido para aclimatar especies llegadas de todo el mundo que luego son enviadas desde aquí a otros puntos del planeta”.

La propuesta defiende que La Orotava atesora valores paisajísticos, agrarios, arquitectónicos, etnográficos, históricos, culturales y paleontológicos únicos. Se mantienen sistemas de cultivo inexistentes en el mundo como el del cordón trenzado; se conservan obras hidráulicas referentes y de gran valor histórico como el acueducto y antiguos molinos; y posee jardines—como el Jardín de Aclimatación Hijuela del Botánico— de gran valor e interés para la comunidad científica desde hace muchísimos años, siendo visitado por reconocidos investigadores y naturalistas.
La Orotava es una localidad con más de 500 años de historia con especificidades que la convierten en un lugar con características únicas, por lo que, para los responsables municipales y el ejecutivo autónomo, “sin duda alguna merece la distinción como Patrimonio Mundial”. No sería la primera vez. En 2007 el Teide fue designado con este título y hay que recordar que el 80% del volcán se encuentra en este municipio.

El casco de la Villa puede presumir de un grado de conservación inédito en Canarias. Los edificios no sólo se encuentran en buen estado sino que se les ha dado una utilidad, al estar ocupados por restaurantes o tiendas. Gracias a ello los propietarios se aseguran mantener los inmuebles en condiciones. Las calles guardan el empedrado original y otro tanto ocurre con sus jardines y plazas, cuya imagen no es muy diferente a la que habrán observado los ciudadanos de otras épocas. La Orotava atrae a miles de turistas cada año que acuden desde el cercano municipio del Puerto de La Cruz. Ahora sus dirigentes municipales consideran que ha llegado el momento de que sus valores históricos crucen las fronteras de la Isla e incluso de Canarias y sean reconocidos en el ámbito internacional.

Las variaciones en las propuestas es algo habitual en este tipo de procedimientos. La Laguna tuvo que presentar su candidatura en dos ocasiones. La primera en la que defendía su riqueza patrimonial se saldó con un fracaso. La segunda planteaba que era la primera ciudad de la paz sin amurallar que se construía en España y que este modelo fue el que se trasladó luego a Sudamérica. Además, se llamaba la atención sobre la configuración de la trama urbana que asemeja una rosa de los vientos. En esta ocasión, los expertos sí accedieron a conceder el título. Era el año 2000.
Tras la aprobación en el pleno, el expediente en el que se reúnen los valores de la Villa será trasladado al Gobierno regional que deberá hacer lo propio ante el del Estado, administración que en última instancia se encargará de defender a La Orotava ante la Unesco. Los planes de la Corporación local son optimistas y esperan obtener una respuesta positiva dentro de unos dos o tres años.

Villa Arriba y Villa Abajo

En el informe que se trasladará a la Unesco se indica que el origen de este núcleo se sitúa a principios del siglo XVI. Tras finalizar la conquista de la Isla en 1496, comienza a gestarse la imagen urbana de La Orotava que alcanzará su definición durante el siglo XVII, que se convirtió en la época de auténtico esplendor de la localidad. La trama urbana está marcada por las características topográficas de la zona, como es el acentuado desnivel del terreno y la presencia de dos barrancos, el de Araujo y el de El Monturrio.
Durante los siglos XVI y XVII se fundaron ermitas y conventos vinculados a las familias terratenientes.

El núcleo poblacional fue creciendo hacia el sur, hacia los terrenos menos aptos para el cultivo, en torno a lo que en la actualidad se conoce como Villa Arriba o barrio del Farrobo. Allí se estableció el campesinado y los artesanos, quienes desarrollaron un urbanismo contrapuesto al de la Villa de Abajo, por medio de edificaciones modestas, pero de igual valor patrimonial, como son las casas terreras.

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