Noelia Villena: «El arte es un lugar desde el cual relacionarnos»

La Casa-Museo León y Castillo de Telde exhibe la muestra denominada ‘Cuestiones (Re) productivas’ de la artista tinerfeña Noelia Villena, en la que reflexiona sobre el debate feminista contemporáneo a partir de un juego de apropiación, intervención y copia de imágenes que han sido creadas específicamente para un público femenino.  En esta entrevista la creadora (1986) avanza las claves de esta nueva plástica serie, así como otras reflexiones sobre su producción. La exposición puede visitarse gratuitamente hasta el próximo 30 de agosto, de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas.

¿Cuántas piezas exhibirá en la muestra de la CM. León y Castillo, de qué año son y qué técnica ha empleado para realizarlas?

La exposición se compone de un total 11 dibujos realizados con grafito y rotulador sobre papel de seda. Todos ellos hechos durante este año

¿Esta serie que usted presenta ahora se ha exhibido con anterioridad en algún otro espacio expositivo?

No, es la primera vez que se exponen

Usted aborda en su pintura cuestiones alrededor del debate feminista, la mercantilización de la vida, la resignificación de los modelos, etc… ¿Podría decirse que el suyo es un arte con propósito?

Creo que todas las prácticas artísticas lo son de alguna manera. La mía en concreto siempre surge del pensamiento crítico.

¿Cómo considera que puede el arte alterar la linealidad de los discursos y emblemas culturales de la sociedad?

El arte es una herramienta o un lugar desde el cual relacionarnos, observar y pensar, es un ejercicio que requiere de una pausa, y eso en tiempos de inmediatez ya es bastante. Sin embargo, no siempre logra altera los discursos dominantes, dependerá del sujeto que lo ejecute y de quienes interactúen con él.

Aparentemente esta muestra poco parece tener que ver con los desarrollos estéticos y conceptuales que sostuvieron las costuras de la que pudimos disfrutar hace tres años en La Regenta, titulada ‘Un extraño lugar’. ¿Cuál es su proceso de trabajo en su estudio entre serie y serie y qué circunstancias cree que operan en su mente para que finalmente, como creadora, se decida a abordar o intervenir alrededor del motivo de interés que determinará el nuevo trabajo?

“Un extraño lugar” pertenece a una serie de instalaciones en las que trabajé durante varios años. Esta línea de trabajo apareció de una forma muy clara en el contexto de la crisis económica de 2008. Con ella hacía referencia, por un lado, a la precariedad económica que nos atravesaba y por otro, señalaba al hiperconsumo y la mala gestión de los recursos naturales y sus consecuencias. Comencé acercándome a posturas relacionadas con el decrecimiento de Serge Latouche y pronto sentí la necesidad de añadir la variante de género a un discurso a mi entender sesgado, por lo que continué con autoras como Amaya Pérez Orozco o Alicia H. Puleo. Mis trabajos siguientes han seguido interesándose por cuestiones relacionadas con la precarización de la vida. Antes el cuerpo invisible construía una estructura precaria y ahora me preocupa más visibilizar esos cuerpos atravesados por dicha precariedad.

Ya nadie habla en Canarias del influjo de las generaciones precedentes. ¿Cree que ha sido positivo que los artistas jóvenes actuales de las islas hayan sido capaces desde hace tiempo de descontextualizar históricamente sus discursos estéticos de los imperantes a finales del siglo pasado, proponiendo un arte más desprejuiciado, expansivo y conectado con las inquietantes y nutritivas reformulaciones que propone la fast creation como espectáculo?

El arte contemporáneo es hijos de su tiempo, como cada estilo artístico lo fue del suyo, esto es obvio. Y efectivamente, el hiperconsumo y la inmediatez son señales inequívocas de la contemporaneidad. Esto no significa que las nuevas generaciones no tengamos referentes, más bien significa que manejamos un número enorme de referencias culturales, que además son cambiantes porque tenemos acceso a muchísima información. Una de las consecuencias de construirnos como artistas desde un pensamiento crítico es cuestionar la propia historia del arte y su estatus, es por ello que en muchas ocasiones los referentes no están en las generaciones precedentes de los discursos dominantes.

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