Cultura popular canaria y turismo

Michel Jorge Millares

Me invita el equipo de la serie de televisión ‘En portada’ a participar en el capítulo dedicado a la cultura popular. Una petición que conlleva reflexionar sobre la cultura y su papel en la conformación de la identidad de un pueblo en el que se da el caso -especialmente en Gran Canaria- de que no hay una contraposición entre élites y pueblo. En nuestro caso, además, es fundamental la importancia que ha tenido la acción cultural en la conformación del destino turístico y viceversa.

Todas las personas  contribuyen en un territorio a la creación y evolución de la identidad, en este caso, la canaria. Una Cultura Popular isleña que se nutre de muchas aportaciones inspiradas en la presencia del turismo o, incluso, creadas para dicha actividad. De hecho, el turismo aportó desde sus inicios sus inclinaciones hacia la cultura isleña, abriendo el interés sobre los paisajes naturales y culturales de la isla (la ruta llamada La Vuelta al Mundo es el ejemplo más claro). La creación del club  de golf, de tenis, fútbol, la música, la cocina… Toda su actividad supuso un revulsivo en una sociedad cuya realidad era una dependencia exclusiva del sector primario y unas tasas de analfabetismo del 90 %.

El turismo encontró en Gran Canaria quienes vieron que podría contribuir a un desarrollo cultural (industrias culturales y creativas, como se definen ahora). Y estos se organizaron en torno al Sindicato de Turismo y la pionera publicación ‘Canarias Turista’ (1910. En España solo hay un caso de periódico  turístico que surge el mismo año: ‘SAF’, acrónimo de la Sociedad de Atracción de Forasteros), o el escritor Francisco González Díaz, autor de ‘Turismo y cultura’ junto a otras obras relacionadas con el paisaje. Una realidad que reflejan diversos autores en las islas, con hitos como la obra periodística de Alonso Quesada. Y mucho más comprometido con la naturaleza de las islas surge en Tenerife la figura de Leoncio Rodríguez.

Pero la mayor transformación de la Cultura popular se produce con la puesta en marcha de la Escuela Luján Pérez, desde su creación en 1918 con Domingo Doreste ‘Fray Lesco’, Juan Carló y Nicolás Massieu. Sus enseñanzas crearían un movimiento de interés por el paisaje, el paisanaje y su historia, lo que se llamó Indigenismo.

Junto a Fray Lesco tenemos a Néstor Martín-Fernández de la Torre quien desarrollaría el Tipismo, dentro de las tendencias regionalistas, y con su hermano Miguel el ‘neo canario’. En Tenerife (y los paradores en otras islas) será Marrero Regalado quien diseñará los edificios representativos de esta etapa.

En realidad estamos ante una movilización de la reducida clase media para desarrollar una cultura sin limitaciones en la que se indagó y revitalizó el conjunto de patrones culturales y manifestaciones artísticas y literarias creadas o consumidas preferentemente por las clases populares, que revisaba su  tabú histórico de pueblo colonizado que en el siglo XX rebuscaba entre silencios su pasado para entender su identidad: el mar, la tierra, lo aborigen, el mestizaje, la naturaleza, el folclore, la arquitectura,  los puertos atlánticos… y los viajeros.

Una visión que compartirían desde distintos focos y a lo largo de siglo XX figuras de la talla de Felo Monzón, Santiago Santana, Juan Ismael, Antonio Padrón y más artistas llevarían con su arte a las publicaciones turísticas. La Cultura se desarrollaba de distinta forma en cada isla. En Tenerife gira en torno al grupo de Gaceta del Arte y su atracción hacia el surrealismo con una exposición que marcaría un hito histórico con la presencia de André Bretón y Benjamín Peret en la isla. En Lanzarote la actividad del Casino seguía muy de cerca las acciones de Néstor en Las Palmas (en aquella época se nombraba así la ciudad). Y, además de la figura del artista Pancho Lasso, cabe señalar la presencia como profesores del Instituto de Juan Millares Carló y Agustín Espinosa, escritor tinerfeño y destacado miembro de Gaceta del Arte.

Gracias a aquellas iniciativas se da un vuelco a nuestro Folclore y sus manifestaciones, con la creatividad de compositores como Néstor Álamo, Pancho Guerra, José María Millares y la organización de la romería del Pino inspirada en la composición de Néstor titulada Boda Canaria. La representación folclórica también cambió, no sólo en cuanto al mensaje sino también en la estructura y organización de los grupos musicales, y de ahí surgen Los Gofiones Los Sabandeños, un formato de grupo amplio, parrandero pero también con calidad  de voces e instrumental. Sin olvidar posteriores aportaciones como las composiciones de Sindo Saavedra o el movimiento en torno al timple, pero ya no creo que me den tiempo para hablar de más cosas..

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