Bartók y el violín es la propuesta de la Sinfónica de Tenerife para esta semana

El británico Alexander Shelley se estrena dirigiendo a la orquesta y la violinista holandesa Simone Lamsma será la solista invitada

Bartók y el violín es la propuesta de la Sinfónica de Tenerife para el concierto que ofrecerá este viernes [día 6], a partir de las 19:30 horas, en el Auditorio de Tenerife, y que contará con la dirección del británico Alexander Shelley, que se estrena en la isla, y con la violinista holandesa Simone Lamsma como solista invitada.

Para su quinto concierto de temporada, la Sinfónica de Tenerife abordará el amor y el desamor o el mundo onírico a través de piratas y bosques sagrados, con pinceladas sonoras que basculan entre el impresionista colorismo musical y el neoclasicismo. Las partituras que forman parte del programa son la Suite nº 1 y 2, para pequeña orquesta de Igor Stravinsky; el Concierto para violín nº 1, op. posth., BB 48a/Sz36 de Béla Bartók y Daphnis et Chloé: Suites nº 1 y 2 de Maurice Ravel. 

Alexander Shelley estudió violonchelo y dirección en Alemania, acaparando la atención del gran público cuando le fue otorgado por unanimidad el primer premio del Leeds Conductors Competition en 2015. Ese mismo año sustituyó a Pinchas Zukerman como director musical de la National Arts Centre Orchestra de Canadá y pasó a ser primer ayudante de Dirección de la Royal Philharmonic Orchestra, con la que dirigió una serie de conciertos en la Cadogan Hall y realizó giras nacionales e internacionales.

La solista invitada será en esta ocasión la violinista neerlandesa Simone Lamsma, una de las personalidades musicales más sorprendentes y cautivadoras del momento, según la crítica. Lamsma comenzó sus estudios de violín con 5 años, trasladándose posteriormente al Reino Unido para formarse en la Yehudi Menuhin School y en la Royal Academy of Music de Londres, de la que precisamente es desde 2019 miembro asociado, según designación del Comité de Títulos Honoríficos. 

En sus interpretaciones Simone toca un “Mlynarski” Stradivarius de 1718 gracias a un generoso préstamo de un benefactor anónimo. En las últimas temporadas ha ofrecido más de 60 conciertos para violín, tocando junto a las principales orquestas del mundo. Entre sus apariciones recientes destacan sus debuts con la Filarmónica de Nueva York, Orchestre Symphonique de Montréal, Orquesta Sinfónica de Pittsburgh, Orquesta Sinfónica de Sydney, Orquesta Sinfónica de Detroit, Wiener Symphoniker, Gürzenich Orchester, Cleveland Orchestra, Sinfónica de Cincinnati, Royal Concertgebouw Orchestra, City of Birmingham Symphony Orchestra o la Sinfónica de Houston.

Tanto Stravinsky como Bartók y Ravel, los tres autores que la Sinfónica de Tenerife revisitará en este concierto, vivieron uno de los períodos artísticos más fructíferos de la historia de la civilización occidental, aunque se vieron fuertemente afectados por la situación política de sus respectivos países y por los grandes conflictos bélicos mundiales. En medio de esta convulsión social y geopolítica, el impulso vanguardista de los tres compositores le condujo a introducir innovaciones compositivas revolucionarias en el lenguaje musical de la época, dando respuesta así a los numerosos interrogantes estéticos que planteaba la anterior centuria.

Los acordes de la Suite nº 1 y 2, para pequeña orquesta de Igor Stravinsky abrirán esta nueva propuesta de la Sinfónica de Tenerife, una composición escrita a caballo entre el exilio suizo y francés, que comienza con una críptica introducción “Andante”, de ácido y disonante lirismo, que da paso a tres danzas nacionales. En la escritura de la ingeniosa Suite nº 2, más robusta tímbricamente, el autor propone una “Marcha” cromática liderada por los vientos en la melodía; el célebre e histriónico “Vals” sin cuerdas, con protagonismo constante de la flauta y el piccolo; una “Polka” circense de textura densa que juega con el diálogo contrastante entre el metal y la madera, para concluir con un vertiginoso “Galop” final.

Béla Bartók es considerado junto a Zoltán Kodály, como uno de los precursores de la investigación etnomusicológica científica sobre el folclore del este de Europa. Ambos emprendieron un viaje por las zonas rurales de Hungría y Rumanía en 1908 para recopilar, entre otras, canciones magiares cuya influencia permanecerá para siempre en sus composiciones. Aunque el Concierto para violín nº 1, op. posth., BB 48a/Sz36 lo escribió ese mismo año, permaneció oculto hasta después de su fallecimiento en 1945. Bartók dedicó esta composición a la joven violinista Stefi Geyer de quien estaba enamorado, el éxtasis en el que se encontraba el compositor se plasma a la perfección en el Andante sostenuto

El programa concluye con Daphnis et Chloé: Suites nº 1 y 2 de Maurice Ravel, una sinfonía coreográfica que pretender plasmar la visión neoclásica de la Antigüedad que tenía el autor. La partitura sigue un plan tonal muy riguroso por medio de un pequeño número de motivos cuyos desarrollos aseguran la homogeneidad sinfónica de una obra basada en la novela pastoril del poeta griego Longo Los amores de Dafnis y Cloe. La obra comienza por un etéreo “Nocturno”, cuya inquietante atmósfera se consigue a través de los trémolos de la cuerda y la utilización de la máquina de viento. Le sigue el “Interludio”, de sugerentes armonías, para concluir con la furibunda “Danza guerrera”, bailada por los piratas de Bryaxis que han raptado a Chloé. 

La segunda suite se abre con uno de los pasajes más conocidos de la partitura, el luminoso “Amanecer” sobre un desvanecido Daphnis ante la gruta de las ninfas. Las corrientes de agua entre las rocas fluyen en flautas, clarinetes y arpas; el sol se eleva desde los instrumentos más graves de la orquesta, y el violín y el piccolo imitan los cantos de los pájaros al alba sobre un acompañamiento ondulante que desemboca con un gran clímax orquestal centrado en el tema musical del amor. En la “Pantomima”, los amantes evocan en su danza, con ayuda de los instrumentos de viento madera y de un relevante solo de flauta, los amores de Syrinx y Pan, dios que ha salvado a Chloé. Por último, la frenética y orgiástica “Danza general” es una bacanal con ritmo desenfrenado en 5/4 y una exuberante orquestación.

Las entradas para este concierto de abono, pueden adquirirse en la taquilla, de 10:00 a 19:30 horas de forma ininterrumpida de lunes a sábado; por teléfono en el 902 317 327; o por internet en las páginas web www.sinfonicadetenerife.es y www.auditoriodetenerife.com.

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